Ana tiene siete años y Mateo cuatro; son hermanos e hijos de una madre soltera que hace todo lo que puede para criarlos de la mejor manera posible. Pero una noche de trabajo, ella no tiene otra alternativa que dejarlos solos en la casa luego de intentar en vano que el padre vaya a su casa a cuidarlos. Por su cuenta, Ana y Mateo explorarán el universo cotidiano de una manera nueva y extraña, en un lugar donde las figuras paternas, pese a no estar visibles, conforman una presencia agobiante. |