Campo grande: relato de un Brasil en movimiento

 

Sandra Kogut presenta Campo grande en la Competencia Latinoamericana

 

Todo está en construcción en Campo grande. Los edificios del barrio de Ipanema en Río, la pertinaz espera de una madre por parte de dos niños dejados en la puerta de la casa de Regina, la protagonista, que también a su vez está preparando su mudanza. Todo está en construcción en una ciudad que se muestra en tránsito, al ritmo de los cambios de sus protagonistas. Bello relato de un Brasil en continuo movimiento.

 

 ¿Qué nos podés decir acerca del contexto de la película y su relación con la Brasil contemporánea?

Campo Grande transcurre en un momento especial de la historia brasilera: durante los últimos años, todo el país se ha convertido en un gran sitio de construcción. Debido al reciente desarrollo económico, las ciudades de Brasil están encarando grandes proyectos de renovación y construcción: nuevas rutas, subterráneos, desarrollos de viviendas y shoppings están apareciendo por todos lados. Pero todo esto se está haciendo de una forma bastante caótica, explosiva y apresurada, que muchas veces se siente como un esfuerzo desesperado de la civilización, destinado a fracasar. Si vas a una calle con casitas y volvés al mes, por ejemplo, vas a ver que las casas fueron reemplazas por un condominio. Las calles están llenas de autos y los embotellamientos son moneda corriente. Pero para una clase social que nunca pudo acceder a los autos y que siempre soñó con tener uno, los embotellamientos son un símbolo de progreso. La sola idea de ciudadanía se confunde con consumismo. Ser ciudadano es hoy sinónimo de tener derecho a comprar. Este es el contexto en el que la película se hizo. Filmamos en una Río de Janerio completamente transformada por la construcción: las calles son difíciles de organizar, hay andamios por doquier, la sensación que prima es de una transición temporaria que te desorienta. Este caos –uno de los principales temas de la película y de la historia del universo- es lo que hizo posible esta particular forma en la que trabajamos. Nunca bloquemos calles para una toma, y casi siempre filmamos sin permiso, mezclándonos con la gente de la ciudad, como en un documental. Esto también fue así para las escenas dramáticas. Algunas veces teníamos extras que se mezclaban con la multitud, pero –a propósito- ni los actores ni el equipo técnico sabían de la presencia del otro en ese momento. Muchas veces, la realidad era tan exagerada que los transeúntes parecían extras.

 

¿Podemos decir que se trata de una película realista?

El contexto es realista pero el universo del film es subjetivo, interno. Está ambientado en una realidad muy concreta pero el paisaje es también mental. Expresa el universo emocional de los personajes, el impase que cada uno de ellos enfrenta. Las construcciones existen, la película se filmó en locaciones reales, pero el caos representa más que el momento que el país atraviesa: expresa el estado interno del personaje. Además, este caos trasciende las diferencias de clase, género y raza, si bien estas cosas están en juego acá, por supuesto. Se trata de lo impredecible de la vida que trasciende estas categorías.

Ygor tiene 9 años, Regina, 50; el nene es pobre, Regina, rica. Pero, en términos emocionales, son pares. Ambos están atravesando ese momento en que tu vida cambia de manera tan abrupta que todavía no llegó a convertirse en algo más, pero que ya no es lo que era. Ya no, pero todavía tampoco; de todas formas, creo que lo siguiente que vemos en la película es que las cosas van a empezar a mejorar para ambos.

 

¿Campo Grande es un lugar real?

Al oeste de Río de Janeiro hay un barrio con este nombre, donde rodamos algunas escenas. Alguien que vive en Ipanema –la parte más rica de la ciudad- jamás iría ahí: no solo porque está a más de 80 kilómetros, sino porque representa la peor pesadilla de la burguesía: un lugar controlado por la milicia, un territorio peligroso. Pero el Campo Grande de la película es más que eso. Por su significado, es un lugar con todas las posibilidades, buenas y malas. Un territorio abierto, lo desconocido. Para Ygor, Ipanema es Campo Grande.

Contanos un poco sobre el trabajo con los actores.

Los nenes nunca habían actuado antes. Solo los adultos eran actores profesionales y no muy famosos, ya que no hacen televisión. Nos preparamos durante meses antes del rodaje y el compromiso de los actores fue intenso y total, algo que creo que solo los actores que están fuera del sistema pueden hacer. Todos los actores estaban en el set todos los días, independientemente de que tuvieran escenas o no. Estaban ahí para ayudar a otros, para mejorar la relación entre los personajes durante las escenas de cada uno. Rayane (la nena de 5 años) se asustaba mucho más si sabía que Regina estaba en la casa, incluso si Regina no estaba en esa escena. Lo mismo pasaba con los adultos. El mundo de los personajes era más fuerte que cualquier otra cosa.

 

 

LU 2, 10.20, CIN 1
LU 2, 18.50, CIN 1
MA 3, 16.00, CIN 1

 


 

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