«Cuáles son los sueños que aún no hemos soñado»

Al terminar de ver BirriLata: una vuelta en tren, no se puede hacer menos que respirar satisfecho y alegrarse por la existencia de este homenaje al incansable "militante de la imagen” que es Fernando Birri. Anclado en la Santa Fe que lo vio crecer, durante la preparación del rodaje de su película El Fausto criollo, el documental nos transporta por varios lugares y tiempos de la América Latina a la que el director de Los inundados le ha dedicado toda su vida.

Cómo negar la importancia del Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral -fundado por Birri en 1956 - y lo que significó para tantos jóvenes. Como dice Dolly Pussi, esos jóvenes de los 60 demandaban un "cine social y político, porque la época imponía la determinación de asumir un compromiso”. Eso es lo que caracteriza al director de Tire Dié: un compromiso absoluto con la vida que lucha contra la injusticia, y que se reafirma en cada uno de sus proyectos educativos y en toda su filmografía.

Lorena Yenni narra desde el alma el derrotero del icónico director, y lo hace tanto con los testimonios de quienes compartieron con él los años del Nuevo Cine Latinoamericano, como con el de los jóvenes que hoy habitan el Centro Cultural Fernando Birri. Allí, en ese lugar heredero de la fundación homónima que él mismo intentó establecer en la estación del Ferrocarril Mitre -abandonada por el desguace de la década de los 90- se sigue levantando como bandera el ejemplo de un hombre que siempre buscó darle voz a los desamparados del mundo.

 "Para que el lugar de la utopía que, por definición, está en ‘ninguna parte’, esté en alguna parte”.

Uno de los tantos puntos entrañables de esta película es el de la época de la fundación de la Escuela Internacional de Cine y TV, en la Cuba del año 1986. Allí, entre bromas con Fidel y la inauguración a cargo de Gabriel García Márquez, Fernando Birri alcanza la victoria de haber conseguido la realización material de la "lucha desde la imagen para la liberación de nuestro continente” e inaugura esa naciente institución "para que el lugar de la utopía que, por definición, está en ‘ninguna parte’, esté en alguna parte”.

Esa utopía no sólo está en ese lugar, por cierto. También se hace carne en aquellos que siguen el camino trazado por Birri y su Escuela de Santa Fe, y ven al cine como esa poderosa herramienta de militancia. No es casual que Los inundados de 1962 reencarne en Inundados del Ojo Obrero en 2003; tampoco que en El Fausto criollo hayan participado alumnos de cine que se definen como "los nietos de Tire Dié”; mucho menos que en esta 30º Edición del Festival se proyecten estos clásicos: es el reconocimiento al "lunático” que siempre pertenecerá a ese "grupo de estúpidos ilusos que queremos cambiar el mundo hasta el fin del mundo”.

LU 2, 17.10, PAS 2
MA 3, 14.30, PAS 2
MI 4, 11.50, PAS 2

Cristian Cimminelli

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