De cazatalentos y sueños que juegan en toda la cancha

Jorge Leandro Colás presenta Los pibes en la Competencia Argentina

 

Los pibes es algo más que un documental de observación. Los pibes es, sin duda, una radiografía de un mundo que todos suponíamos, pero que no conocíamos. Un acercamiento feroz a las ilusiones que vuelan con cada respiración de los "pibes” que se juegan en la cancha –en unos pocos minutos para mostrar sus habilidades- a veces sus propios sueños, a veces los ajenos, y otras tantas, ni siquiera saben qué hacen ahí, ni quiénes son, ese grupo de personas que los miran jugar en el potrero o en el club de su barrio. Y es Boca. Y cuando entran a ese monstruo, todo cambia. Son ellos, solos con su alma, frente al destino que le ofrece una oportunidad tan tangible como distante.

En tu documental se percibe una naturalidad de los protagonistas frente a la cámara que realmente llama la atención. ¿Cómo lograste ese acercamiento y esa "invisibilidad” de la cámara al momento del registro?

En este tipo de documentales, que se enmarcan dentro del documental de observación, el factor clave es el tiempo. El tiempo en que uno se vincula con sus protagonistas incluso antes de filmar, el tiempo en que uno llega a conocer y comprender las situaciones que se dan en el ámbito a retratar y el tiempo, generalmente prolongado, en que se desarrolla el rodaje.

En el caso de Los Pibes, a fuerza de presencia, nos fuimos metiendo en la rutina de nuestros personajes, en el trabajo cotidiano del equipo de captación, y en el día a día de las pruebas. Poco a poco, ellos se fueron relajando y desarrollando sus acciones con normalidad y naturalidad frente a la cámara.

Algo que también sucedía, era que al estar registrando las pruebas de jugadores para Boca, el club más popular de Argentina, fuimos comprendiendo que todos estaban muy pendientes y concentrados en las pruebas, y no en nosotros. Especialmente para los chicos y para los padres, lo importante era la prueba, la posibilidad de quedar en Boca, la ilusión de cambiar sus vidas para siempre. Que haya una cámara registrándolos pasaba a tener un rol absolutamente secundario y ese es un escenario deseado para la realización de este tipo de documentales.

                                               

 

¿Qué historias encontraste al momento de filmar que no las tenías preconcebidas ni planificadas en tu guion?

Habíamos grabado unas entrevistas con los cazadores de talentos de Boca y, con el trabajo de investigación previo al rodaje sabíamos cómo se desarrolla el proceso de pruebas. Pero obviamente, durante el rodaje había cosas que escapaban de esa rutina y surgían algunas situaciones atípicas e imprevisibles. Pasó por ejemplo con la prueba que da inicio a la película, que anunciada y viralizada por las redes sociales del club, convocó a más de 1.500 pibes y era casi imposible que los seleccionadores puedan probar a todos. Esta secuencia mostraba claramente el poder de convocatoria de Boca, el fanatismo de los pibes y el descontrol que genera tal masividad.

También nos sorprendió la magnitud de lo que sucedía en el interior del país ante la llegada de la comitiva de selectores de Boca. Estuvimos en Santa Rosa, La Pampa, y en Quenumá, Provincia de Buenos Aires, y se generaba allí una cuestión muy cálida y afectuosa hacia los captadores, especialmente hacia quienes son ex jugadores e ídolos de Boca como el Muñeco Madurga y el Mono Perotti.

Las decisiones tomadas evitaron mostrar la situación como un mero reality show. ¿Qué cosas tenías en claro que no querías mostrar, ni contar?

Desde el momento en que planteamos hacer una película sobre el proceso de prueba de jugadores juveniles de Boca Juniors, tomamos la decisión de alejarnos de la estética y la narrativa del reality porque nos parecía un terreno muy conocido y muy difundido por los medios masivos de comunicación.

Sabíamos que era un riesgo -y a la vez una suerte de oscura tentación- caer en el efectismo y la fascinación que podían generar algunos conceptos tan explotados por el reality como la ilusión, los sueños y el camino a la gloria. Sabíamos que los pibes serían una parte esencial de la película y que todos estos temas estarían de alguna manera presentes en nuestro relato, pero de una forma más tangencial, más lateral. No nos interesaban las historias de vida o superación, ni el largo camino hacia el debut, ni los vericuetos familiares que solemos ver explotados, adornados y enfatizados por el montaje y la música que proponen los realities televisivos.

Creo que en este sentido, la decisión más radical y particular era la de volcar el punto de vista hacia los otros pibes, hacia ese grupo de cazadores de talentos, su mundo, su trabajo artesanal, su mirada afilada, su filosofía de barrio. Todo eso nos parecía más atractivo, más desconocido y a la vez más universal.

¿Cuáles fueron las dificultades, las complicaciones, a la hora de mostrar el mundo bastante privado de los seleccionadores de Boca?

Boca es un club muy grande, con mucha gente, muchos intereses, muchas presiones, muchos cambios de humor de acuerdo al resultado deportivo. Y toda esta dinámica se traslada al día a día de la institución. Nosotros teníamos una autorización del club bastante general, pero fue realmente la confianza de los captadores lo que nos abrió la puerta a ese mundo y pudimos registrar cada una de las etapas de prueba y selección de los que serán dentro de algunos años los próximos jugadores de Boca.

En el área de captación hay una rutina de trabajo muy intensa y muy variable: van de un lado al otro, los invitan de clubes, organizan las pruebas programadas, surgen otras espontáneas, se suspenden algunas por lluvias, recorren miles de kilómetros de un día al otro. Y el desafío para nosotros como equipo de rodaje era seguirlos y adaptarnos a todo eso. Ese proceso nos sirvió claramente para ir revelando ese ritmo, ese nervio que tienen las cosas e intentar volcarlo a la película.

Tu relación con el Festival es muy cercana, tus películas siempre fueron mostradas en Mar del Plata, y hasta premiadas. ¿Cuáles son tus expectativas a la hora de mostrar Los pibes en la 30° edición?

En términos futbolísticos podríamos decir que nuestro debut en primera fue en el Festival de Mar del Plata, cuando llegamos con nuestra primera película Parador Retiro -2008- sin saber qué podría suceder y lo que pasó entonces con el público fue increíble. Es un Festival que queremos, que disfrutamos, con el que nos sentimos estética e ideológicamente identificados. Es un festival que da un valor muy importante al cine documental, por el que tanto pregonamos desde nuestra productora y desde nuestras películas.

Llegar una vez más a Mar del Plata con la primera proyección pública de Los Pibes, nos llena de expectativas e ilusiones. Esperamos que sea el inicio de un largo camino de encuentro de la película con su público.


 

MA 3, 10.20, ALD 5
MA 3, 18.50, ALD 5
MI 4, 16.00, ALD 5

 

 

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