«En este caso, el guión me lo dictó la vida misma»

 

Acaso por el fin comience todo. No por el final, sino por el fin, por la existencia del fin. Luis Ospina lo ha visto: primero con el suicidio de su amigo Andrés Caicedo a los 25 años. Luego con la muerte de Carlos Mayolo y, pocos años después, cerca de sí mismo, cuando decide filmar esta película y le diagnostican un cáncer lo "condujo al borde mismo de la muerte”.

Todo comenzó por el fines el compendio de la vida de hombres y mujeres que fueron jóvenes en la Colombia de 1971. Es el sensible manojo de recuerdos del Grupo de Cali, pero también es la respiración aliviada de quién deja a un costado de su cuerpo una pesada carga. "Cuesta imaginar a alguien emprendiendo un proyecto autobiográfico sin que haya, en su fuero interno, algo que reclame, de una u otra forma, la elaboración de un duelo”, dice el director. Pero ese duelo se vuelve, también, una caricia para aquellos que quedan vivos.

"Creo que hacer el duelo del suicidio de nuestro amigo ayudó a quitarnos la tortura de tener que pensar en la autodestrucción día tras día, noche tras noche.”

 

Allí están Luis Ospina, Andrés Caicedo, Carlos Mayolo y tantos otros, en los primeros años de la década del setenta, en Cali. Allí, en esa casa de frente hermoso y profundidad considerable, a la que llaman Ciudad Solar: un lugar lleno de jóvenes hippies que buscan expresarse por todos los medios. Es una época de flores y drogas, de profunda crítica social, de desnudez desprejuiciada y arte que desborda, es una luz esperanzadora en medio de la oscura atrocidad del mundo: el pétalo que se enfrenta al cañón de la guerra.

Las incontables historias de esos años, las palabras, los sueños, los gestos, todo es rescatado por el costado "archivista” del director de Todo comenzó por el fin: "He sido el guardián de mis amigos, guardando celosamente sus cartas, escritos, fotografías, videos y películas”. Alega que ve a toda su obra como un Work in progress previo para llegar a esta película, en la que deja sensiblemente plasmada su alma y la del Grupo de Cali.

Todo comenzó por el fin surge como "un relato retrospectivo y reflexivo en el que intervienen varias voces y varias miradas en torno al cine y su tras escena”. Sorpresivamente, la enfermedad de Ospina agrega un eje que no estaba previsto: "La película se tornó más autobiográfica y el tema de la mortalidad y el deterioro adquirió mayor resonancia". Pero lo que creía como su propio fin, no fue. "Gracias al cine, con su aparente inmortalidad, con su eterno presente y su perenne edad sin tiempo, el film se convirtió en el relato de un sobreviviente”.

JU 5, 15.30, PAS 2
VI 6, 19.50, PAS 2
SA 7, 11.50, PAS 2

 

Cristian Cimminelli

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