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«En Rastreador de estatuas se permea el pensamiento de alguien que tiene el cine como una razón existencial»

 

 

Es muy interesante como tu película se plantea como un ejercicio de reconstrucción, de relaciones entre pasado y presente, de elementos que disparan ideas y remiten a otras cosas. ¿Cómo surge esa idea inicial que es en definitiva el corazón de tu película?

Todo el proceso de hacer la película fue básicamente guiado por ensayo y error. Estaba investigando sobre la estatua de un neurólogo portugués en Santiago y en el camino me encontré con todo tipo de cosas que no tenían que ver con lo que buscaba. De alguna manera todo eso que vi me pareció de mucho valor. Fue en la edición donde le empecé a dar forma al relato, a pensar lo que había grabado, a darle otro orden, a regrabar y reescribir. En algún momento me llamó la atención esta idea de tomar una dirección y después abandonarla, de ir a la deriva entre distintos lugares físicos, o entre presente y pasado. Quizás por este espíritu de andar a la merced de la corriente, me interesó que todo estuviera en constante movimiento, transformándose, incluso en los géneros: del travelogue a la exploración, lo detectivesco y lo científico.

¿Cuánto de autobiográfico y cuánto de "prestado” tiene tu documental?

Diría que mitad y mitad, aunque muy mezclado. Tomé cosas prestadas de mi realidad, de mi vida personal y las fui ligeramente guiando hacia otra parte, que no necesariamente soy yo. El que me conoce sabe que hay cosas mías -en especial la relación con mi padre-, pero también otras que no tienen mucho que ver conmigo. Hay mucha ficción.

¿De qué manera trabajaste este extrañamiento para poder hablar de vos, desde la supuesta distancia que marca la tercera persona?

La tercera persona nació después de probar muchas otras formas de narración. Desde el principio quería dejar en claro que estaba ficcionando. Probé grabando desde el yo, como si fuera un personaje al que estaba interpretando, pero nunca me convenció. Después me di cuenta que la tercera persona permitía más movilidad, agilidad, cambios rápidos en la marcha y le daban al filme un espíritu aventurero, muy a tono con la idea del explorador urbano que me interesaba desarrollar. Probé muchos tipos de voces para este narrador en tercera persona. Un día grabando con mi propia voz me di cuenta que esa narración en tercera persona generaba un efecto de distancia y al mismo tiempo intimidad que permitía agregarle una capa más a la película.

¿Cuánto de tu oficio de crítico pusiste en juego a la hora de construir Rastreador de estatuas?

Como crítico siempre adoré el cine de no ficción. De alguna manera mi corazón se estimula más con ese tipo de género, con el ensayo cinematográfico. Pero al mismo tiempo hice todo lo posible para trabajar en un sendero poco conocido para mí, para que tuviese algo aventurero, sin tener ninguna pista clara. También tengo que admitir que cuando escucho la voz en off de la película siento que a veces se permea el pensamiento de alguien a quien le importan mucho las películas, que tiene el cine como una razón existencial.

¿Cuáles son tus expectativas sobre la presentación de tu película y la recepción del público en el Festival?

Para mi es maravilloso poder mostrar la película en un festival que le está dando gran importancia al cine de no ficción. Me encanta Mar del Plata porque se ha transformado en un lugar donde conviven muchos tipos de cine. Es una fiesta para todos.

SA 31, 10.20, CIN 1
SA 31, 18.50, CIN 1
DO 1, 16.00, CIN 1

 

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