«Eva no duerme» - Ecos de un pasado latente

Pablo Agüero presenta Eva no duerme en la Competencia Internacional 

Esa santita pagana destronó a Dios. Así reza la voz en off de Eva no duerme, cuarto largometraje de Pablo Agüero. Y hiela la sangre. Hiela la sangre pensar que esta ficción no es más que parte de nuestra historia contemporánea. Hiela la sangre la sensibilidad con la que se retrata lo que pasó de ser mito, a ser uno de los capítulos vergonzantes de nuestro pasado. Hiela la sangre el inteligente manejo de los recursos estilísticos, la lúcida musicalización, el material de archivo perfectamente seleccionado, y las brillantes actuaciones que acompañan un relato valiente, sin golpes bajos, ni extremismos políticos.

Yo tardé un cuarto de siglo en atrapar a una mujer. Sí, una sola mujer. Una mujer que ya estaba muerta. Eva no duerme encarna y describe, a través de la figura mítica de Eva Perón, y más aún del simbolismo que representa el cuerpo de la líder política, las implicancias sociales de su muerte y de su icónica figura. Bella y atroz parábola de una Argentina divida en dos, caldo de cultivo para los odios y las guerras internas. Y sin embargo, la política queda subyugada por los diferentes hilos de significación a partir de ese cadáver, de ese cuerpo de mujer, que fue deshumanizado, endiosado, resignificado y utilizado como estandarte de una lucha que se desdibuja a la luz del revisionismo histórico.

Eva no duerme es un latigazo fuerte, un despertar abrupto de excelente factura y coherencia narrativa; una experiencia sensorial e histórica, entre los claroscuros de la memoria, la reflexión y la fuerza del arte como motor ineludible para pensarnos a nosotros mismos.

SA 31, 12.00, AUD
SA 31, 22.00, AUD
DO 1, 14.30, AUD

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