«Favio hacía cine de autor pensado para el espectador»

 

 

A tres años del fallecimiento de una las figuras más emblemáticas de la cultura nacional, se estrena Favio: crónica de un director, dirigida por Alejandro Venturini programada en Panorama documental.

"La primera vez que sentí hablar de Leonardo Favio fue cuando mi padre, quien no es cinéfilo, me contó que él había ido al cine a ver Juan Moreira apenas se estrenó y se había emocionado. Pero no fue hasta mí adolescencia que vi la primera película, El Dependiente, y quedé realmente impresionado. De ahí en más fui profundizando en su cine. Con cada película se corría un nuevo velo que me dejaba sin palabras. Luego,  terminé considerándolo el mejor director de la historia del cine nacional, y uno de los mejores a nivel mundial.

¿Cuándo empezó la gestación de Favio: Crónica de un director?

Lo entrevisté a Leonardo Favio allá por junio de 2009 porque estaba con la intención de armar un sitio web con entrevistas a directores argentinos, pero ese proyecto finalmente no prosperó y la entrevista nunca fue publicada en ningún medio. Sin embargo, me resultaba egoísta quedarme con el registro de aquel encuentro porque sus palabras eran muy inspiradoras, y comencé a pensar que también las serían para cualquier estudiante de cine o profesional del medio, pero justo se produce la desaparición física de Favio y decidí esperar un tiempo prudencial y respetuoso para con su entorno. En definitiva, alrededor de dos años retomé aquella idea y comencé con la escritura del guión estructurándolo en base al material que tenía.

           "Me resultaba egoísta quedarme con el registro de aquel encuentro con Favio porque sus palabras eran muy inspiradoras”

¿Cómo fue que surgió el criterio del montaje?

Cada testimonio de la entrevista es el disparador para profundizar y relacionarlo con etapas de su vida pública. Favio da el pie, y a su vez brinda una interesante lección sobre cine que luego continúan desarrollando los entrevistados que estuvieron al lado de él como director.   

¿Cuándo y por qué tomaste la decisión que Zuhair Jury debía tener el rol de principal narrador de la película?

Eso fue algo que se produjo en el montaje y que de alguna forma no lo elegí, al menos no directamente. Zuhair, además de ser su hermano mayor, fue quien lo acompañó a lo largo de toda su filmografía, fue testigo privilegiado y protagonista de la obra de Leonardo Favio, sumado a que posee una prosa virtuosa.

¿Qué sentís que fue el legado cinematográfico que dejó Favio a las nuevas generaciones?

Un cine de autor pensado para el espectador. El desarrollar un cine de calidad y singular sin ser elitista como en otras épocas y que cualquiera pueda ir a verlo, buscando el entretenimiento del espectador medio y el goce de los cinéfilos. Favio decía que él quería hacer por nuestro cine lo que Kurosawa hizo por el cine japonés, y yo creo que lo logró. De hecho, Nazareno Cruz y el Lobo es la película más vista de la historia del cine argentino y es sumamente singular.

¿Qué película es la que más te sigue impactando de él, tanto en lo personal como lo profesional?

El Dependiente, sin lugar a dudas. Quizás porque fue la primera, aunque cada vez que la veo redescubro algo nuevo, me atraen esos personajes entre tiernos y oscuros, me fascina todo el tono lúgubre de esa película. Además, estéticamente es impecable, tiene unos planos de una belleza increíble y unas actuaciones de Walter Vidarte y Graciela Borges que  son asombrosas.

       "Las recreaciones de los actores nos permitían revivir aquellos sets maravillosos”

Acaso los momentos más emotivos del film, son cuando los entrevistados recitan fragmentos de los diálogos o incluso, en el caso de Natalia Pelayo, reproduciendo la coreografía de Aniceto.

Fue muy movilizador, incluso cuando el editor me envió el montaje de la coreografía de Natalia Pelayo con Aniceto, me emocioné. También fue fuerte verlo durante el rodaje, no había nadie del equipo que no estuviese mirando perplejo la recreación de Diego Puente, Juan José Camero, Graciela Borges y Edgardo Nieva.  Y a su vez, nos hacía sentir partícipes de  aquellos maravillosos sets que armaba Leonardo Favio.

 

DO 1, 15.00, PAS 1
LU 2, 13.30, PAS 1

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