«Koza», un cross a la mandíbula

Ivan Ostrochvsky presenta su primer largometraje de ficción, Koza, en la Competencia Internacional.

Ya desde su título Koza plantea un retrato. Y como todo retrato deja traslucir las líneas externas que lo componen. En primer plano, Peter "Koza” Baláž –real boxeador olímpico-, que tanto en la vida como en la opera prima de ficción de Ivan Ostrochovsky, queda relegado del mundo del deporte profesional. En segundo plano, y como un latigazo feroz, un contexto soez, atravesado medularmente por un dilema existencial y moral que lleva al protagonista a seguir en una inercia de golpes, resintiendo su cuerpo y su espíritu. Entonces aquel lejano pasado de gloria y brillo se enfrenta a un presente opaco, en el que se acopian las penurias económicas, las limitaciones físicas, el entorno árido y violento, casi más que los golpes que recibe en peleas de poca monta, por míseras pagas.

Lo fascinante de Koza es que Ivan Ostrochvsky logra un relato donde la belleza visual no está ausente para, paradójicamente, retratar lo rudimental de una vida que ha perdido el rumbo. Poética y acerba a la vez, Koza se alza como una historia sensible encarnada en una ex gloria deportiva, para que funcione como una radiografía cruda de los sueños rotos y las magras ilusiones que sobreviven en un mundo que a veces golpea más fuerte.

Apoyada en un guion sin fallas, coescrito con Marek Leščak, y en la impecable fotografía de Martin Kollár, Koza trasciende los presupuestos del héroe vencido y se despliega en la pantalla como una experiencia audiovisual impecable, de temperaturas bajo cero y atmósferas calientes, para construir una representación sensible de la fortaleza del espíritu humano y su poder de resiliencia.

 

SA 31, 09.00, AUD
SA 31, 20.00, AUD
DO 1, 17.00, AUD

 


 

 

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