La academia de las musas: una experiencia pedagógica

Desde la cátedra de filología de la Universidad de Barcelona el profesor Rafaelle Pinto y sus alumnos y alumnas, sobre todo alumnas, se adentran en el conocimiento del clásico Dante enfocándose en la relación de amor platónico con Beatriz. Durante un primer momento asistimos a una clase, con la explicación y las preguntas que surgen, las respuestas y los desarrollos. Sin embargo, la película que parece adivinarse de una forma se convierte, casi sin darnos cuenta, en otra.

José Luis Guerín nos cuenta una historia desde el amor a la literatura y a la palabra capaz de crear dimensiones, enriquecer al mundo y revolucionar los tiempos. "Si no tuviéramos a la poesía seríamos muertos ambulantes" se dice en un pasaje de La academia de las musas, y es esta concepción la que mueve todo el relato: un profundo encantamiento con las palabras.

Como interesante contrapeso, saliendo de ese micromundo universitario en el que esta "experiencia pedagógica" busca redefinir a las musas en el siglo XXI, Rosa Delor, la esposa del profesor Rafaelle Pinto, señala al amor como "una invención literaria" y confronta con las prácticas de su marido y sus alumnas.

Así, nos movemos entre el ámbito universitario y el ámbito privado común a Pinto. Guerín nos pasea por este universo, con planos delicadamente construidos que son el marco perfecto para profundas reflexiones sobre la literatura y la vida a través de ella; sobre la poesía que tiene "como tarea iluminar el mundo"

Actores o no, cada ser un humano es un pozo sin fondo.

La película indaga sobre la redefinición del concepto de las "musas" a través de la cátedra del filólogo Rafaelle Pinto. ¿Desarrollar este tema surge a partir de la actividad universitaria de Pinto, o fue convocado por usted para encarnar una idea surgida previamente?

El punto de partida son estas clases del profesor y poeta Rafaelle Pinto. Por deseo e iniciativa suya acudí a su invitación dispuesto a experimentar con mi cámara, aún sin tener ninguna idea precisa de lo que pudiese surgir de ahí. Enseguida advertí que aquellas clases iban adquiriendo una determinada naturaleza porque yo me encontraba allí con mi cámara. La presencia de la cámara, de mis herramientas, deslizaban estas clases hacia una nueva realidad cinematográfica. Mi tarea consistió entonces en privilegiar y desarrollar esa nueva realidad.

Otras obras suyas también son protagonizadas por "no actores". ¿Cómo es trabajar con ellos?¿Qué beneficios y qué complicaciones se presentan?

Intento acercarles los personajes que juntos creamos. Son personajes ficticios pero conservan sus nombres, sus oficios y parte de sus vivencias. La comunidad en torno a este profesor está ahí. Trabajamos a partir de una base preexistente. Este acercamiento al personaje tiene otra lógica en el trabajo con actores. Por lo demás, no creo que hayan reglas fijas. Hay personas que tienen la facultad de vivir frente a la cámara, de generar "emociones verdaderas” aún partiendo de hipótesis ficticias. Actores o no, cada ser un humano es un pozo sin fondo.

¿Cuánto de todo lo que se dice y sucede se enmarcó en un guión literario y cuánto surgió de las propias personas que protagonizan la película?

Todo surge de la interacción. La escritura genera improvisaciones que generan escritura que generan nuevas improvisaciones… Ni yo mismo sabría discernir qué es lo que procede de mi escritura o de la palabra instigada en escena.

Representa la posibilidad de mostrar la película al público argentino, en el contexto propicio de un Festival por el que siento cariño. 

En entrevistas ha dicho que sus últimos trabajos son como "soliloquios" suyos con su cámara y que quería volver a trabajar en equipo. ¿Cómo se conformó el equipo técnico con el que realizó La academia de las musas?

Efectivamente deseo recuperar el trabajo con el equipo técnico, el trabajo de intercambio que permite un mayor control sobre las formas cinematográficas: la luz, el movimiento, la puesta en escena, etc. En este caso el equipo técnico se reduce a mi sonidista habitual, Amanda Villavieja. Yo me responsabilicé de la fotografía, del montaje y de la logística. No lo entiendo sin embargo como "soliloquio” porque ha sido una labor comunitaria, gestada íntimamente con las personas que tenía frente a mí.

¿Qué representa, para usted, el Festival de Cine de Mar del Plata y qué expectativas tiene con la presentación de su película?

Representa la posibilidad de mostrar la película al público argentino, en el contexto propicio de un Festival por el que siento cariño.

VI 30, 20.20, PAS 1
SA 31, 15.00, PAS 1
DO 8, 19.40, AMB 4

Cristian Cimminelli


 


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