Largometraje Argentino - Mención Especial - «Los cuerpos dóciles»

 

 

 

Los cuerpos dóciles muestra la vida del abogado penalista Alfredo García Kalb. Junto a él se retrata el proceso que lleva a dos jóvenes marginales a enfrentarse al aparato judicial argentino; como éste opera en la aplicación de la pena y las consecuencias que tendrá sobre ellos y su entorno familiar. Se verá cómo el protagonista ejerce la profesión de un modo tal en el que se tornan difusos los límites entre lo prohibido, lo permitido, lo personal y lo profesional. Cuestionando el sentido del derecho penal en la actualidad, y observando la tensión que existe entre el encierro y la libertad.

 

¿Cómo fue la elección del protagonista de su documental, hilo conductor de toda la historia?

MS: Con Alfredo éramos compañeros en la facultad de derecho. También hacíamos música y teníamos amigos en común. Algo de eso hay en película, el entrecruzamiento de mundos muy distintos. El mundo del derecho es muy formal, y es muy difícil encontrar aliados. Con Alfredo, si bien no éramos amigos, teníamos afinidad. Es tremendamente teatral, en él se condensan muchas posibilidades narrativas.

 

¿Qué dificultades tuvieron a la hora de retratar un mundo que debe tener sus reticencias a la hora de ser mostrado?

MS: Silvando bajito. La película se fue construyendo al hacerla. Era muy difícil poder pensar en poner un pie en el mundo penal. Fuimos desarrollando diferentes estrategias para poder meternos en un mundo que no quiere ser visto, que se oculta, y que se mantiene en un lugar oscuro, cerrado, con privilegios. Debemos decir que encontramos menos resistencia en el ámbito carcelario que en el poder judicial.

 

¿Cómo surge su interés de contar una historia que funciona como reflejo de una situación más macro, como el sistema judicial en Argentina?

DG: Las posibilidades que nos daba grabar la vida de un abogado penalista, de las características de Alfredo, con el grado de cercanía que pensamos que podríamos lograr, nos evidenció desde un comienzo las resonancias que podía tener la historia, en todo el sistema judicial, y no solo el argentino. Los cuerpos dóciles es un capítulo de Vigilar y castigar, de Michel Foucault, que fue uno de nuestros guías en este acercamiento al mundo carcelario.

 

                                                   

 

¿De qué manera trabajaron con los protagonistas para lograr un registro tan cercano y a la vez tan natural?

MS: Interviniendo lo menos posible. El único pedido era que Alfredo no se preocupara por el registro. Que no se cargue la película al hombro, -que era su tendencia- sino que fluyera, que confiara en lo que allí estaba sucediendo. Solo eso era muy poderoso. Tardamos dos años en hacer la película, y solo en las primeras jornadas se notaba algo artificial, rápidamente eso se diluyó.

Alfredo, sin serlo, es un actor extraordinario, de él es el mérito. Trabaja en varios planos a la vez; con el otro, con la cámara, con el entorno. Puede poner distancia o humor en situaciones de alta tensión.


¿Cuáles son sus expectativas acerca del estreno de Los cuerpos dóciles en el Festival?

DG: El festival de Mar del Plata es un lugar del que guardo gratos recuerdos. Aquí presenté mis dos películas anteriores. Tenemos muchas expectativas de vivir el Festival, que es una fiesta para ver buen cine. Con ganas de presentar el trabajo que venimos elaborando desde hace un par de años.

 

 

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