«Me interesa traducir las imágenes de los sueños al cine»

 

 

Un poco de amor francés abrió el 30° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Tres recuerdos de mi juventud, el último trabajo de Arnaud Desplechin, fue la película elegida para inaugurar oficialmente esta edición y pudimos contar con la presencia del prestigioso director nacido en Roubaix. "Los recuerdos de mi juventud remiten más a libros y películas que a experiencias de vida”, confesó con una sonrisa durante la conferencia de prensa que se celebró ayer en el Hotel Provincial. Aunque se declara fanático del cine de Francis Ford Coppola -Los marginados fue una importante referencia para Tres recuerdos…- es indudable que se nota la influencia de Francois Truffaut en la construcción de los personajes. El director regresa con los protagonistas de su tercera película, Mi vida sexual -1996-, Paul y Esther, pero en vez de pensar en la actualidad de la pareja prefiere trasladarse a su pasado.

"Mi vida sexual comenzaba cuando el narrador admitía que hacía diez años no tenía acercamiento con Esther. Me interesaba pensar cómo esta pareja, que son tan diferentes pero tienen una necesidad tan fuerte el uno con el otro, habían llegado a ese momento de la relación, cuando desde un principio se notaba que tenían esa necesidad de estar juntos”, cuenta Desplechin. "A partir de esto, me encontré con Mathieu Amalric y observando los alrededores de París, se me ocurrió hacer esta especie de precuela con los personajes más jóvenes”.

La acción del film sucede en cuatro épocas diferentes. El presente de Paul -interpretado por Amalric- intentando volver a Francia; y tres recuerdos: su difícil infancia juntos a sus padres y hermanos; un viaje a la Unión Soviética de adolescente para ayudar a escapar a una familia judía y, principalmente, su primer encuentro con Esther, el amor de su vida, al mismo tiempo que comienza a estudiar antropología. "Aunque es una película bastante coral, el protagonista va y viene en el tiempo y el espacio. Los personajes son muy solitarios”, conceptualiza el director.

Los recuerdos de Paul emergen a partir de que es acusado de espionaje. "Quería que los jóvenes de hoy se interesaran por la trama. Pensé que el contexto policial podía atraparlos”, contesta el director. "De esta forma conocemos la juventud y el entorno familiar del personaje, su relación con las mujeres y el país. Aunque sucede en la década del ´80, a Paul le interesa menos la caída del Muro de Berlín que la llegada de la música pop. Sin embargo fue un momento crucial de la historia de Europa”.

Para Desplechin el cine es una suerte de sueño, y al mismo tiempo lo siente un filtro a distancia de la realidad. Posiblemente por esto, en varias de sus obras anteriores, no resulta sorpresiva la presencia de psicoanalisistas. "Me considero un autodidacta del psicoanálisis. A los 18 años cayó en mis manos un libro de Lacan y me llevó dos años leerlo porque al principio no entendía nada. Después leí a Freud y me di cuenta la cercanía que existe entre el psicoanálisis y el cine, que nacieron prácticamente juntos”, reflexiona. "Soñamos imágenes pero no sabemos qué significan. Lo que me resulta interesante es pensar o traducir esas imágenes al cine”.

El humor negro en momentos inesperados es otra de las características del autor de Reyes y reina, pero esto no se debe a una decisión fortuita, ya que admite que "cuando hay una situación que se convierte en demasiado violenta o una escena dramática muy importante, justamente se produce una especie de corte en la que los personajes tienden a caerse, incluso literalmente como en El primer año del resto de nuestras vida". Y agrega: "esa ruptura se da entre lo grotesco y el suspenso. Me parece interesante incorporar eso para que los personajes pierdan su heroísmo y se conviertan en más humanos. Esa caída es una metáfora de la humanización de los personajes”.

Tres recuerdos… también presenta una novedad en el cine del director. Después de haber trabajado con intérpretes estrellas del cine francés, por primera vez elige actores no profesionales y adolescentes para los roles protagónicos. "Buscaba personajes puros, con los que se puedan identificar los jóvenes de 16 años. Los cinco actores aceptaron mi idiosincrasia y aportaron cada uno lo suyo para el resultado final”, aclara. "Fue una experiencia formidable trabajar con ellos”, continúa, "Al momento de filmar no hay una diferencia destacable con respecto a las actuaciones. Esta película tiene roles muy difíciles, muy particulares. Mientras filmábamos, estos jóvenes lo tomaron de la misma manera como lo harían Denueve o Amalric”.

Desplechin se mostró afable y agradecido en la jornada de ayer por estar en Mar del Plata. Admite ser fanático de las críticas de Jorge Luis Borges y admirador de Relatos Salvajes. "Francia y Argentina son países hermanos, desde un punto de vista cultural”, declara, "Lo importante es que siempre haya diversidad”. Le gusta el cine de Wes Anderson y Paul Thomas Anderson, pero se identifica más con las películas de Noah Baumbach. Aunque todavía está disfrutando de la buena recepción que recibió su última película, ya está pensando en nuevos proyectos. "Mi próxima película será la más autobiográfica. La relación de un director de cine y una actriz. Todavía no tengo pensado el elenco, pero lo más probable es que lo cite a Mathieu Amalric -del que podría hablar durante hora y media- en rol protagónico”. Arnaud Desplechin, un visitante destacado para arrancar el Festival de la mejor forma.

 

Rodolfo G. Weisskirch


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