Mejor Director de Largometraje Argentino - Fernando Salem por «Cómo funcionan casi todas las cosas»

 

 

Fernando Salem nos ofrece una road movie particular, sensible, inteligente y audaz. Construye un relato de búsqueda personal y se convierte, en una progresión narrativa sin tumbos, en reflejo de la búsqueda de cada uno de nosotros. Estéticamente brillante, nos pone delante de las narices un universo hermoso, una protagonista bellísima en su desorientación, y personajes que se encuentra en ese camino, que hablan a cámara dando respuestas y su visión de temas esenciales. Una propuesta fresca que propone que no todas las preguntas tienen respuestas, y que el camino es seguir caminando, aunque sea a ciegas.

 

Como funcionan casi todas las cosas pasa, con ese formato especial, por los grandes y pequeños temas que mueven a los seres humanos; esas preguntas que pensamos que sus respuestas nos solucionarán mágicamente la vida. Es ese "Casi” el que modifica todo y convierte a la película en una búsqueda humana y no científica. ¿Cómo surge esa idea inicial que es el hilo conductor de esta road movie tan particular?

Podría decirse que la cosa viene de haber percibido desde muy chiquito que no hay una sola respuesta para todo. Me mandaron a un colegio de curas, pero me crie en una familia en la que mi abuelo era judío, mi papá se había convertido al catolicismo para poder casarse con mi mamá, que al mismo tiempo, cree en la reencarnación. Así que parecía que no había una sola respuesta para las cosas. Cuando mi abuela se murió, mi mamá estaba con ella y vio una mariposa blanca en la mascarilla de oxígeno; la espantó, la mariposa se fue por un ventiluz y al ratito, mi abuela se murió. Esa historia pudo haber sido un invento de mi mamá para consolarnos por esa pérdida, pero en ese momento me dijo que nunca había presenciado una muerte y había sentido mucha paz, una paz imposible de explicar con palabras. La mariposa podría haber sido el espíritu santo, Buda, mi propia abuela, o una polilla, pero cualquier explicación que le podía encontrar, opacaba la sensación de paz. A veces buscamos respuestas y dejamos de sentir. Así que Como funcionan casi todas las cosas es una metáfora a todo eso, porque de alguna manera, todos vamos por la vida cruzando un desierto y aun cuando llevamos con nosotros nuestras enciclopedias, hay cosas que no tienen explicación. Frente a eso, lo único que podemos hacer es sentir. Y ya está.

 


 

Llama la atención en tu película la calidad de las interpretaciones ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con actores y no-actores, como, por ejemplo, la protagonista?

Soy increíblemente afortunado de que los intérpretes de la película hayan confiado en el proyecto. No hice casting, creo que es una instancia espantosa, me parece deshumanizado. Así que durante mucho tiempo fui a ver muchas obras de teatro, y de cada una volvía con una idea para un personaje, o una cara, un tono. Tengo cuadernos y cuadernos con posibles Celinas, posibles Raqueles, etc. Finalmente, imprimí un librito con el guion y el proyecto, y esperé a cada uno de los actores que quería en la peli después del teatro, o los contacté yo mismo, y charlé con ellos sobre el proyecto. Por suerte la mayoría aceptó de manera muy generosa e hicieron de la película lo que es. De todos aprendí muchísimo y son grandes personas. Llenaron de espíritu el guion. Cuando veo a un actor o a una actriz actuar como lo hacen ellos, soy como un nene que ve a un mago o a un equilibrista. Hacen lo mismo con los sentimientos, no entiendo cómo hacen y tiendo a quedarme quieto en el lugar, prácticamente no tuve que hacer nada, solo marcar la dirección, hacia donde hay que caminar y con qué ritmo, es lo único que hacemos los directores.

El caso de Verónica, la protagonista, es excepcional. Durante mucho tiempo busqué a Celina y un día, en un video de YouTube, veo a una banda y Verónica daba exactamente con el perfil que buscaba. Vero es cantante de Pequeña Orquesta de Trovadores y en el video ella transmitía muchísimo sentimiento cuando cantaba. – "Si es capaz de transmitir lo mismo sin cantar, la tenemos”– me dije. Y así fue. Tuvimos muchas reuniones, hablamos mucho del guion y ella fue tremendamente valiente. Yo necesitaba que para la protagonista de la película, el proyecto fuera tan importante como para mí, y para mí, hasta ahora, fue el proyecto más importante de mi vida y le puse todo. Vero puso absolutamente todo también, y se cargó al hombro un protagónico en su primera experiencia audiovisual rodeada de una selección de los mejores intérpretes contemporáneos.

En Cómo funcionan casi todas las cosas se advierte un cuidado estético extremo. ¿Qué decisiones tomaste desde lo técnico para lograrlo?

Con Georgina Pretto, la directora de fotografía, con quien también hicimos Trilizas Propaganda, venimos trabajando en la estética de la película desde que empezamos a pensarla en 2006, inmediatamente después del corto. Podría llenar discos rígidos completos con referencias, encuadres, colores, texturas, artistas plásticos, etc. Georgi tiene una capacidad técnica fuera de serie, porque la película se hizo con muy poco. Poquísimo. Es muy disciplinada y por sobre todas las cosas, tiene una sensibilidad increíble, es muy sutil en el trabajo, y es una gran amiga. Para Georgi también era su primera película y dejó todo.

Un poco después se sumó Carina Luján, la directora de arte, para quien también es su primera experiencia en ese rol, pero Cari tiene muchísimos rodajes encima y un talento sobrenatural. Mucha sensibilidad también, mucha capacidad de trabajo, un gran equipo y una visión muy concreta. Lo mismo pasó con Laura Donari y Marina Pelatelli, que hicieron el vestuario de la película. Todos los equipos de arte trabajaron de forma coordinada, con referencias concretas, mucho esfuerzo. No tuvo que ver con cuestiones técnicas, porque no tuvimos muchos recursos, tuvo que ver con una cuestión humana.

Como funcionan casi todas las cosas era el largometraje tan esperado del director de Trillizas propaganda, cortometraje que en 2008 hizo mucho ruido en el Festival, en el exterior y con un premio Condor. En tu cortometraje y ahora en tu primer largometraje se vislumbra una marca de autor muy notable. ¿Cómo definirías vos mismo tu marca de autor?

Para un director es muy lindo que le digan que tiene una marca de autor. No sé cuál sería mi marca de autor, creo que sería como la manera de caminar, ¿no? Uno camina como puede, a veces camina más derecho para hacerse el galán, a veces uno arrastra los pies, a veces te toca renguear, pero al fin de cuentas, es la manera de caminar que te toca.

En principio, camino acompañado de gente a la que le interesa recorrer los mismos lugares, las cabezas de equipo me acompañan desde el corto y ojalá tenga la posibilidad de seguir trabajando junto a ellos.

Creo que hay un corrimiento del realismo que me atrae, que a veces me critico también, porque lo siento infantil, pero me atrae y voy hacia ahí. No me queda otra. Los perros astronautas, las trillizas que hacen sincronizado, los mariachis, la Difunta Correa las enciclopedias que tienen todas las respuestas. Supongo a que se debe a que me siento muy cerca del niño que fui.

Hay algo de lo femenino que me atrae. Las mujeres son un gran misterio, es algo mucho más profundo y vasto que la psicología masculina. Ser varón y poder mirar a la mujer desde afuera es un gran motor creativo. Por otro lado, creo que otra marca podría ser la de buscar respuestas. El amor, la muerte, el destino, son las mismas preguntas que nos hacemos todos, pero yo tengo esta manera de caminarlas. Hay gente que elige el kung-fu para responderlas, y un poco los envidio.

Hay muchos elementos que acompañan a la historia, que la complementan y la potencian; los mariachis, la Difunta Correa, la banda sonora, la noticia del perro astronauta, que marcan claramente una búsqueda de un universo particular. ¿Cómo fueron apareciendo esos rasgos en la construcción del guion? ¿Fueron incorporados previa o posteriormente?

La banda sonora busca, gracias a Juan Bernardis, también músico de Trillizas, un corrimiento de lo real, una extrañeza, un "casi” que no termina de cerrarse y que está en tensión permanente. Con él trabajamos este universo particular desde lo musical y al mismo tiempo, con Esteban Garelli, mi co-guionista, fuimos pensando este universo desde el comienzo. Hay una pequeña dosis de surrealismo, que no es algo extravagante ni un rasgo autoral que se impone por delante de la trama. Buscamos corrernos un poquito de lo real de la misma manera, o con la misma percepción corrida que tenemos cuando viajamos, cuando vamos a lugares nuevos y vemos cosas que, en nuestra cotidianeidad nos perdemos por tener la atención tomada por otras cosas. Como cuando uno está enamorado. ¿O no?

 

 

 



 

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