«No me miren como un maestro sino como un esclavo»

 

 

Kidlat Tahimik presentó su Slaveclass en la Sala 1 del Paseo Aldrey. No queriendo ser visto como un maestro "sino como un esclavo” -de ahí el cambio en la denominación de su Masterclass- el director filipino habló durante más de dos horas sobre sus películas y su forma de ver el mundo. Cecilia Barrionuevo presentó a Tahimik como uno "de los directores independientes más independientes”, y señaló el "gran honor de tenerlo” tras un largo viaje.

Lejos de frenarlo, la rotura de su computadora antes de la charla no impidió que se proyectaran sus trabajos. Sin embargo, Tahimik aprovechó este "designio del cosmos” para hablar sobre su concepción del mundo. Sobre una mesa desplegó objetos de madera, en los que resumió su "Teoría del Duende”. Con una Marilyn Monroe tallada en su clásica pose con la pollera al aire, la diosa del viento Lihangin, un águila de celulosa que representaba la industria de Hollywood y un artista con cámara de bambú, el vital director filipino explicó su decisión de "contar historias locales”.

El "Duende” es, para Tahimik, esa fuerza creadora interior que todos tenemos dentro. Se opone, por definición, a las fórmulas del éxito occidentales en las que se prioriza la individualidad, y la competencia se posicionan por sobre la sensibilidad de cada uno. Así, Relámpago Tranquilodesnudó su duende ante el público para explicar por qué elije su raíz cultural y no la imitación extranjera: "Es muy fácil copiar la fórmula de la taquilla y hacer Star Wars 75 o Indiana Jones 3420, pero tal vez el mundo necesite de nuevas voces, de nuevos modos de vernos”.

En el encuentro se proyectaron fragmentos de Perfumed Nightmare, I’am a furious yellow y Balikbayan #1 -su última obra terminada luego de 35 años de trabajo-. Entre medio de las obras, Kidlat Tahimik insistió en que "el mundo no puede ser existiendo de este modo” y que es necesario poner un freno cultural a tanto consumismo destructor. Una de las preocupaciones centrales de este prolífico director es el constante daño al medio ambiente que realiza el hombre sobre "la madre naturaleza”. Según él, todos somos responsables, y desde el lugar que nos toca ocupar debemos hacer lo posible por evitarlo.

Este rasgo se visibiliza en su obra que, en palabras de Cecilia Barrionuevo es "incalificable”. Por cierto, su último trabajo atraviesa todas las tecnologías a lo largo de los años que ocupó en realizarlo: desde el trabajo en 8mm hasta el IPhone. Sin duda, la sensibilidad de este hombre de 73 años es un punto para poner atención. Su mensaje apunta a la construcción de un mundo mejor, en el que nos privilegiemos sin diferencias, en el que no nos tratemos como enemigos unos a otros.

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