«Para reflexionar sobre la memoria social y su importancia»

 Natalia Bruschtein presenta Tiempo suspendido en la Competencia Latinoamericana


Intenso, inteligente y profundo. Así se presenta el documental Tiempo suspendido, de Natalia Bruschtein, en Competencia Latinoamericana. Espejo lúcido de la sociedad, nos enfrenta a la necesidad de memoria y la congruente e imprescindible lucha por recordar, para construir. Intimista y reflexiva, esta producción mexicana arremete contra la naturalización de las perdidas, no solo aquellas impuestas, sino -y más importante- contra las que se avalan a través de una latente indiferencia.

¿Por qué, y aunque parezca una pregunta evidente, elegiste la figura de tu abuela para hablar sobre la fragmentación de la memoria?

En el año 2000 hice un corto documental sobre mi papá, uno de los hijos desaparecidos de Laura. Una prima que vive en Argentina me ayudó con la realización de la película y platicando me dijo que deberíamos hacer un documental sobre la abuela. La idea quedó guardada durante once años, hasta que Laura empezó a perder la memoria. En esos tiempos llegó a mis manos una biografía que escribió la periodista Claude Mary sobre mi abuela. Cuando terminé de leerla me di cuenta de que el libro ya era una fragmentación de la memoria; hay dos tonos en el libro, el primero es la historia de su familia, de dónde viene y toda su infancia, y el otro, en el momento que muere Noni, y la historia cambia. También en esas fechas un amigo me envió un documental del ‘79 que había hecho Humberto "el Negro” Ríos en el que está mi abuela, y vi lo paradójico que era que ella repitiera innumerables veces los testimonios de lo que había pasado con cada uno de sus familiares desaparecidos y asesinados, y que en ese momento no recordara siquiera haber tenido hijos.

¿Cómo fue la experiencia de indagación, teniendo en cuenta que se mezclaban en ese orden el plano personal y el profesional?

Al inicio fue muy doloroso para mí encontrarme con mi abuela y que ella no me reconociera, o que no se acordara de sus hijos. Me daba desesperación, pero después de pasar mucho tiempo junto a ella, me di cuenta que tenía una memoria afectiva, y que tampoco la demencia senil borra por completo los recuerdos, no es una goma que pasa por arriba del lápiz, y ya no hay forma de recuperarlo. Los recuerdos van y vienen, y muchas veces no tiene lógica lo que está viviendo. Se dice que se borran los recuerdos inmediatos y van quedando los más antiguos. A mí me da la sensación de que se borran los años y con ellos los recuerdos. Es como un viaje en el tiempo, porque ella parecía que tenía 18 años. En varias ocasiones me decía -Pero vos sos mi sobrina- o -Vos sos mi prima, ¿no?-. Había momentos donde no concebía la idea de que yo fuera su nieta, o incluso que tuviera bisnietos. Pero me encantó compartir con ella estos momentos porque era la esencia más pura de ella, bondad absoluta y mucho amor.

¿De qué manera trabajaste con el registro, el material de archivo, los videos de cuando tu abuela era más joven y denunciaba la desaparición de sus hijos, para lograr ese perfecto paralelismo que marca esa contradicción, justamente, entre la memoria y el olvido?

Mi punto de partida fue que ella repitió miles de veces las denuncias de las desapariciones y asesinatos de sus hijos, yernos y el padre de sus hijos, y que al final no los recordara. Siempre quise mostrar la contraparte. En el documental no quería hablar sobre los desaparecidos, ni sobre las Madres de Plaza de Mayo, y eso me ayudó a poder enfocarme en la memoria de la manera más abstracta como tema central del documental. Entonces estaba el presente y el pasado mezclándose todo el tiempo. Por otro lado, del material de archivo de Laura, sobre todo los textos, era muy complicado seleccionar los fragmentos porque son muchísimos, desde trabajos de psicología hasta cosas muy personales. Desde que pude tener contacto con los textos, hasta que terminamos la estructura en el montaje, estuve leyéndolos y seleccionando fragmentos que me parecían interesantes y reflexivos. Una vez que terminamos, los depuré. La verdad es que hay un montón de cosas que me hubiera gustado poner, pero iba a ser otra película.

¿Qué elementos tuviste en cuenta desde el guion a la hora de retratar un tema tan sensible en Argentina -y en casi toda Latinoamérica- para lograr una mirada poéticamente nueva sobre un tema recurrente en la cultura audiovisual?

Desde que planteé el proyecto sabía que no quería hacer otra película sobre los desaparecidos ni sobre las Madres de Plaza de Mayo. Pero sí quería hablar de la memoria. En México, país donde vivo desde que salimos de Argentina exiliados, ocurren constantemente violaciones a los derechos humanos. En los últimos seis años ha habido más de 24000 desaparecidos y la mayoría de la sociedad mexicana olvida muy pronto todo lo que pasa. Me parecía importante hablar de la importancia de la memoria, de mostrar a Laura como ejemplo de persona y de su lucha, y la importancia de siempre luchar por lo que uno cree.

Por otra parte quería lograr una película en la que gran parte de los espectadores pudieran identificarse de alguna forma con Laura, no solo los que tienen un familiar desaparecido, sino también quien tenga un familiar con demencia senil o alzhéimer, o que simplemente desde sus reflexiones pudiera entender la falta de memoria social y la importancia de ella.

¿Cuáles son tus expectativas respecto a la presentación de la película y el encuentro con el público en el Festival?

Estoy muy contenta que la película se estrene en este festival, es un festival muy importante y que tiene una audiencia muy buena. Estoy ansiosa de ver la recepción de los espectadores argentinos, porque es un público muy diferente al que ha habido en México o en Europa. Creo que la recepción y la reflexión van a ser muy buenas, y el debate también se va a poner muy interesante y enriquecido.

 

 

DO 1, 10.20, CIN 1
DO 1, 18.50, CIN 1
LU 2, 16.00, CIN 1

 

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