«Quise mostrar el verdadero peso dramático de la violencia, casi sin balas»

Gabriel Ripstein presenta 600 millas en la Competencia Latinoamericana

La ópera prima de Gabriel Ripstein se funda en una premisa clara y simple: esas 600 millas, esa distancia que supone una frontera, un límite, y también un espacio claramente de conflicto. Arnulfo, un joven, el último y más bajo eslabón de una cadena de traficantes de armas, se encuentra en esa ruta entre Arizona y el norte de México con Hank Harris, un veterano de la ATF. En esta road movie hiperrealista, construida sobre encrucijadas, se revelan las alianzas, las complicidades, las traiciones y el espíritu de supervivencia en una zona donde los límites geográficos, legales y morales, se desdibujan cotidianamente.

 

¿Cómo surge 600 millas y que elementos tuviste en cuenta para lograr una historia hiperrealista?

 

Esta historia surge por una serie de ideas y elementos que llevaban dando vueltas durante mucho tiempo en la cabeza. Yo viví muchos años en Estados Unidos y siempre me sorprendió el enorme apetito de ese país por las armas, y el acceso tan irrestricto que cualquier individuo allá tiene a comprar armamento de nivel militar. Por otro lado, desde hace años en México, en ciertas regiones se vive en ola de violencia y las armas y balas que generan esa violencia vienen en su mayoría de Estados Unidos. Aunado a esto, hace algunos años, la agencia estadounidense ATF puso en marcha un operativo conocido como Rápido y Furioso, que tuvo resultados desastrosos. Yo veía que ninguno de estos temas se había tocado en el cine mexicano. Y es ahí donde empiezo a armar una historia de dos personajes, cada uno de un lado de la frontera, que se verían obligados a interactuar y relacionarse en un entorno peligroso.

Al hablar de un tema tan complejo y tan serio como este, decidí desde un principio tener una aproximación muy real y muy objetiva de los personajes y situaciones. Quise alejarme del cliché y de la simplificación. Y eso dictaminó la formalidad de la película. Todas las decisiones creativas iban en una búsqueda de realismo. De evitar el arquetipo, y de no señalar dedos: no hay buenos y malos en esta historia. Hay personajes que intento que sean complejos y que operen de acuerdo a esa complejidad.

 

La decisión de las puestas de cámara logra mostrar en clave intimista los pensamientos y sentimientos de estos dos personajes tan disimiles de una manera muy cercana, la cámara desaparece y ante nuestros ojos, aparece solo esa relación forzada entre ellos, que va evolucionando en el camino. ¿De qué manera trabajaste estas particularidades que son el corazón de la película?

 

La relación tan improbable que se da entre estos dos personajes es, sin duda, el corazón emocional de la película. A mí siempre me dio curiosidad ver qué pasaba si obligaba a estos dos hombres a interactuar en un espacio confinado, en una camioneta que cruza un trayecto largo y aburrido. Me era importante que fuera creíble el surgimiento y evolución de esa relación. Y es ahí donde intenté tener mucho cuidado en la construcción de las situaciones. De nuevo, no quise mostrar lo obvio. En este trayecto en carretera, los personajes hacen muchas veces lo que hace la gente real: les da hambre, sed, tienen que orinar, se aburren. Pero más allá del guion o del plan, el trabajo real vino con los actores, quienes afortunadamente son dos tipos muy inteligentes y con un enorme talento. Ambos entendieron el tono y las sutilezas de esta historia. Y ambos trajeron muchísimo valor a esta historia. Las escenas y momentos se iban descubriendo y ampliando una vez que estábamos en el set. No había ensayo, había conversación, cuestionamientos, y un gran espíritu de exploración.

 

La situación de la frontera Estados Unidos - México, la legalidad y la ilegalidad, todo parece ser una película de encrucijadas, en las que los opuestos se juntan y se complementan. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

 

Sí. Es un lugar muy peculiar la frontera entre estos dos países. Por un lado, hay una asimilación binacional y bicultural, pero por otro lado esa línea imaginaria sí marca una diferencia radical en muchos aspectos. La película habla de las diferencias entre estos dos países, encarnados en los dos protagonistas, pero también muestra los elementos comunes que salen a luz ante una necesidad muy básica. La necesidad de sobrevivir. De nuevo, la intención de la película es no simplificar la situación ni los personajes. De ahí que las líneas entre "buenos” y "malos” sean muy difusas. La ilegalidad y la ilegalidad son muy cuestionables en ese mundo.

 

¿Cómo fue tu experiencia en esta, tu primera película como director, y el traspaso de ser guionista y productor a estar al frente de la dirección?

Mi experiencia como director fue deliciosa. Tuve la suerte de estar rodeado de un equipo de amigos y profesionales que creyeron en el proyecto, y en mí como director, y siempre estaré agradecido por eso. Por no hablar de la enorme fortuna que tuve de trabajar con actores como los que trabajé. Yo jamás había dirigido nada, ni un corto, ni un comercial... así que agradezco mucho que toda esa gente me creyera en base solo a un guion y a un entusiasmo enloquecido.

Las horas de vuelo que yo tenía como ejecutivo de estudio, escritor y productor, sin duda ayudaron a que me sintiera relativamente cómodo en el set. Aunque fue una experiencia surreal ese momento en que me di cuenta que era yo el que tenía que decir "acción” y "corte”.

 

 

 

¿Qué decisiones tomaste para que este esta road movie, este thriller, se presente desde una forma no clásica, con tu propia impronta?

 

A lo largo de todo el proceso de concebir y hacer esta película, buscaba ir contra del cliché y de lo obvio. Eso resultó en una combinación de géneros y de una estructura narrativa algo diferente a lo tradicional. Por ejemplo, los personajes muchas veces se presentan y eliminan de la historia de manera radical. Como sucede muchas veces en la vida real. La gente entra y sale de nuestras vidas, y quizá nunca más volvemos a saber de ellos. Otro ejemplo viene en la manera en que se muestra la violencia en esta película. Mi intención siempre fue ir en contra de la típica violencia estilizada de película que el público ya está acostumbrado -e incluso anestesiado- de ver una y otra vez. Yo quise mostrar el verdadero peso dramático y lo desagradable de la violencia de una manera contenida, pero real. No hay muchos balazos en una película de armas, pero los que hay son muy graves. Y por último, la decisión de que esto fuera una road movie, fue un resultado orgánico de la trama. Es una película sobre el fluir entre fronteras. Y encerrar a estos dos hombres en un coche era buena excusa para obligarlos a hablarse.

 

¿Cómo fue el trabajo de dirección de actores, con intérpretes como Tim Roth, de larga trayectoria y Kristyan Ferrer, increíble actor que se revela como una contraparte brillante?

 

El trabajo con los actores fue extraordinario. Los dos son actores de larga trayectoria, y los dos traen muchísimo a la mesa. Pero sobre todo ambos tienen una generosidad enorme entre ellos, y conmigo. Tim Roth es, no solo un actor que ha trabajado con algunos de los directores más importantes del cine contemporáneo, sino que es a su vez director. Así que el ojo con el que se aproxima a cada escena es agudísimo. Cuestiona, propone y entiende muy bien el tono e intención general de cada escena y de la película en su conjunto. Y por su parte, Kristyan es un actor con un rango espectacular. A pesar de su corta edad, tiene ya muchas películas en su trayectoria. Y su aproximación al personaje fue de una seriedad y un compromiso absoluto.

 


LU 2, 13.10, CIN 1
LU 2, 21.40, CIN 1
MA 3, 18.50, CIN 1

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