Ralph Pappier, el arquitecto de las imágenes

  


En tiempos donde el cine argentino triunfa en el exterior, donde los directores deciden trabajar en el extranjero, vale la pena recordar a un versátil artista que vino de Shangai, para triunfar en Buenos Aires.

Nacido en 1914, Ralph Pappier, inició su carrera como escenógrafo de los estudios Pampa, San Miguel y Artistas Argentinos Asociados. Su instinto arquitectónico influyó para que empezara a involucrarse en diversos roles, hasta convertirse en uno de los principales escenógrafos del cine nacional.

Sus primeros pasos los dio al lado de realizadores como Enrique de Rosas  -Y lo sueños pasan-  y Mario Soffici –Prisioneros de la tierra- pero acaso, la meticulosa reconstrucción de época de La guerra gaucha fue uno de los motivos por los que se convirtió en uno de los escenógrafos más solicitados de la industria.

En 1942 ganó su primer premio Cóndor por En el viejo Buenos Aires, y dos años después, lo recibió nuevamente por la inmortal obra sobre la vida de Domingo Faustino Sarmiento, Su mejor alumno, de Lucas Demare y protagonizada por Enrique Muiño.

La reconstrucción de época de La guerra gaucha lo convirtió
en uno de los escenógrafos más solicitados de la industria

A fines de la década del `40 con más de 30 trabajos en el rubro dirección de arte, se animó a dar sus primeros pasos como realizador audiovisual, al lado del gran compositor de tangos, guionista y político, Homero Manzi. Ambos, codirigieron dos obras: Pobre, mi madre querida -1948- y El último payador -1950- que tenían una figura en común: José Bettinotti, quien fuese compositor del tema que diera nombre al primer film de la dupla, y personaje protagónico del segundo. Como no podía ser de otra manera, las dos películas contaban con la presencia de la estrella musical Hugo del Carril, en el rol principal.

En el mismo año, Pappier dejó de lado el tango y los orígenes de la canción porteña para introducirse en la historia del fútbol argentino en Escuela de campeones, donde reconstruyó los primeros instantes de la creación del Asociación del Fútbol Argentino a través de la figura de su primer presidente, Alejandro Watson Hutton -Jorge Rigaud- y concentrando su mirada en el Club Alumni, uno de los primeros fundados en la anales del deporte por los alumnos del Colegio Buenos Aires English High School. Por esta obra recibió el Cóndor de Plata a la mejor película en 1951.

Por Escuela de campeones ganó el Cóndor de Plata a la mejor película del año

La filmografía de Pappier se completó con siete títulos más que incluyeron colaboraciones con Enrique Muiño -Caballito criollo- Tita Merello -La morocha- en interpretaciones emblemáticas, policiales negros como El festín de Satanás y Delito, y cerró su filmografía con dos dramas  históricos: el primero, Allá donde el viento brama-1963- protagonizado por Fanny Navarro, que narraba la historia de mujeres que arribaban a la Patagoniapara entretener a los pioneros, y Esquiú, una luz en el sendero -1965- sobre la vida y obra de Fray Mamerto de la Ascensión Esquiú, un obispo que tuvo una activa vida política y defendió la Constitución Nacional, interpretado por Hugo Mujica.

Ralph Pappier falleció en 1998 en Buenos Aires, dejando un legado artístico prominente y obras que ameritan su revisión en forma continua.

 

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