«A veces hay un fósil valioso, y muchas veces, solo tierra»

«Buscan debajo de la tierra la riqueza que no encontraron arriba». La siesta del tigre, documental de Maximiliano Schonfeld refleja el deseo de un grupo de exploradores amateur de encontrar los restos del tigre dientes de sable. En clave observacional Schonfeld acompaña a los cinco protagonistas a través de los paisajes de su tierra natal, Entre Ríos, y retrata los lazos de amistad que se presentan como el bálsamo que los salva de la cotidianeidad.

 

¿Cómo fue tu acercamiento al tema y a los protagonistas de tu documental?

Hace algunos años me encargaron un documental acerca de un posible fósil hallado en Entre Ríos. El descubridor creía que se trataba de un fósil relevante que podía cambiar el curso de los estudios acerca del Toxodón. El documental nunca se terminó por problemas burocráticos y entonces decidí hacer mi propia versión con los "verdaderos” paleontólogos. Se trata de gente conocida, que por alguna u otra razón nos fuimos cruzando en la vida, y creyó que oculto en las barrancas se encontraba algo maravilloso.

Se percibe una naturalidad de los protagonistas frente a la cámara que realmente llama la atención. ¿Cuáles fueron las decisiones desde lo técnico para seguir a este particular grupo de paleontólogos aficionados?

Ellos entendieron, incluso antes que yo, que se trataba de una ficción. Que estaban siendo inducidos a una misión y que de alguna forma actuaban de paleontólogos para la cámara. También fue imprescindible el trabajo de Cecilia Jacob, que aparte del esfuerzo de producir cada día de rodaje, percibía como respondían ellos con mis indicaciones. Ella me ayudó mucho a pulir el entendimiento de la dirección de actores en esta película. Y con el tiempo fuimos abandonando la idea de misión inventada para dar paso a una comunión: no se trataba sólo de filmar, sino de ir descubriendo juntos nuevos lugares, situaciones, momentos. Aunque suene un poco cursi, la película fue la excusa para el nacimiento de una hermosa amistad entre todos.

¿Cuáles fueron los desafíos a la hora del rodaje?

El primero fue sostener la energía en el tiempo: dos años que duró el rodaje en distintas etapas. Por otro lado teníamos muy poco dinero y la película se fue financiando con algunos ahorros míos y con la venta de chanchos de Benigno Lell. También había una cuestión logística quizás un poco inconsciente: el peligro de algunos lugares y los pocos recursos que teníamos para enfrentar cualquier imprevisto cuando estábamos alejados en los arroyos.

¿Qué sentís que le aporta La siesta del tigre al corpus de tu filmografía?

Me parece que mis películas nacen y se retroalimentan unas de otras. Me cuesta un poco esa idea de "carrera” del director que va dando pasos a medida que lo legitiman. Nunca entendí hacia donde era esa "carrera” o mejor dicho cuál es la meta. Se trata simplemente de eso, de escavar todo el tiempo: a veces hay un fósil valioso, y muchas veces solo tierra.

Segundo año consecutivo en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. ¿Qué significa para vos presentar tu nueva producción en la 31° edición?

Gracias a Mar del Plata pudimos terminar de la mejor manera La Helada Negra -Proyecto ganador WIP 30° Festival-. Muy agradecidos por eso. Y creo que el festival se consolidó y casi todos queremos presentar nuestras películas acá: hay excelentes programadores y mucho cuidado y amor por las películas. También hay mar. Es perfecto.


 

Proyecciones:
Hoy, lunes 21, 13.30 - ALD 5
Lunes 21, 21.40 - ALD 5
Mar 22, 16.00 - ALD 5 

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