INSCRIBÍ TU PELÍCULA / SUBMIT YOUR FILM

«Kékszakállú» – Un volcán musical en erupción permanente


 

 

Gastón Solnicki presenta su última producción en Competencia Latinoamericana

Como un director de orquesta, Gastón Solnicki juega, en su primer largometraje de ficción, con un drama intimista al ritmo de los acordes de Béla Bartók. Kekszakállú / El castillo de Barbazul, única ópera del compositor húngaro, que esconde detrás de la belleza evidente, una violencia y un peligro latente. Y Solnicki logra, a partir de una calma inquietante, la hermosura de la costa uruguaya y la preciada juventud de sus protagonistas, desplegar una tensión que se erige en la hondura existencialista, las complejas relaciones humanas y el terror a la incertidumbre del futuro.

 

¿Cómo surge el tema de tu largometraje?

 

Kékszakállúes mi película de transición a la ficción. Está inspirada en la Ópera El Castillo de Barba Azul, de Béla Bartók. No es una representación de ella sino que parte de sus materiales cinematográficos y de su atmósfera. Empezó con el viaje de un pequeño grupo de colegas, sin guion ni personajes, a Uruguay; y de a poco fue encontrando sus materiales. Al igual que mis películas anteriores es una película escrita en el montaje.

 

Es muy interesante ver las escenas y pensarte también como un director de orquesta, que deja que fluyan las imágenes con una cadencia hipnótica. ¿Qué elementos tuviste en cuenta para lograrlo?

 

Si bien no teníamos un guion ni un cronograma, el dispositivo formal de la película estaba bien definido. La idea de filmar con un sólo lente -40mm- y de planos fijos en los que los personajes estuvieran planteados en función de la cámara. Ese fue el primer recurso de la ficción para nosotros y a partir de ahí fue todo muy espontáneo. La luz natural y el sonido directo eran otros de los aspectos definidos de antemano. Salimos a buscar materiales cinematográficos y después trabajamos sobre ellos como pudimos. Estaba muy interesado en la relación de los personajes con la arquitectura y en los paisajes. La mayor parte del tiempo estuvimos perdidos, tratando de entender lo que estábamos haciendo.

 

Hay en la ópera de Bartók, y se evidencia en tu película, una violencia latente y cotidiana, detrás de la belleza de la juventud, de los escenarios naturales, un devenir musical intenso de elementos a punto de estallar. ¿Cómo trabajaste desde el guion para lograr esta supuesta calma y la tensión que oculta?

 

Un amigo de Bartók describió a su única ópera como un volcán musical en erupción permanente. Es una obra oscura y sobrecogedora. Los límites de una ficción sin un guion nos mantuvieron muy complicados durante el rodaje. Yo estaba listo para abandonar. Pero seguimos intentando generar situaciones, y aunque la mayoría no funcionaran, había días en los que sentíamos que habíamos conseguido algo quizás. El proceso editorial fue igualmente demoledor. Pero lentamente empiezan a aparecer cosas y sobre ellas trabajamos. A mí me importa el material, no las ideas.

 

En todas tus películas hay algún diálogo con la música ¿Cómo nace esta relación e interés?

 

Para mí la música siempre estuvo antes que el cine. Me resulta una relación muy natural. Trato de nutrir mis películas de la música que amo. Esta es la primera vez que trabajo con una ópera. No se trata de las típicas óperas largas y aburridas sino de una obra particular, compacta y cinematográfica.

 

Kékszakállú llega al Festival con premios y elogios de la crítica internacional ¿Cuáles son tus expectativas sobre la presentación de tu película y la recepción del público en el Festival?

 

Estoy muy contento de venir por primera vez a Mar del Plata con una película. Y muy curioso de conocer las impresiones locales de Kékszakállu. Siempre se reciben de otra manera las películas en su tierra.

 

Agustina Salvador
 

Proyecciones:
Hoy, dom 20, 12.50 - CIN 1
Dom 20, 21.40 -CIN 1
Lun 21, 16.00 - CIN 1

NEWSLETTER

Recibe todas las noticias del festival