Las palmas de todos arriba

Juan Irigoyen y Cristian Jure presentan su documental PEPO, LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD, que retrata la historia de un cantante de cumbia villera que recupera su libertad tras pasar seis años en prisión. 


No es poco común que desde los medios de comunicación de masas se aborde a las clases populares desde un punto de vista que las objetiviza y las resignifica en función de su relación con la clase media. El villero es, generalmente, presentado como un sujeto plano, casi inanimado, que sólo sirve a los efectos del relato, y poco más. En el cine, incluso cuando ocupa un rol protagónico, la mayoría de las veces aparece como una caricatura de sí mismo, atravesada por la voz de guionistas, actores y directores que poco tienen que ver con su visión del mundo. Contra esa forma de representar a los sectores más postergados de la sociedad, algunas experiencias cinematográfica han elegido recorrer otro camino. La extensa producción del laureado director José Celestino Campusano, o los recientes trabajos de César González -el autodenominado "poeta villero” conocido bajo el seudónimo Camilo Blajaquis- son ejemplos de un cine auténticamente popular, que se concibe y se construye desde ese particular punto de vista. 
Pepo, la última oportunidad tal vez pueda ser encolumnada dentro de este grupo de obras que son expresión de un tipo de subjetividad definida, de una identidad cultural que tiene su propia mirada del mundo. Y es en este sentido que vale la pena resaltar el gran mérito de la dupla Irigoyen-Jure, que no siendo parte de ese universo, han tenido el acierto de dejar que sea el protagonista de su documental, un cantante de cumbia villera recién salido de prisión, quien cuente, con su propia voz, su historia. 
 
Es un documental honesto, sin "caretajes”, sobre un personaje tan incorrecto como entrañable 

Pepo tiene otra oportunidad. Atrás quedan los pasillos del pabellón de Ezeiza. Dice que conoció el infierno. No se lo contaron. Lo vio de primera mano. Pero ahora es un redimido que solo piensa en hacer las cosas bien, estar en paz. Quiere volver a los escenarios a cantar cumbia, empezar de cero, formar una nueva banda y estar cerca de su familia, porque sabe que ya no le quedan vidas, que esta es la última, y no puede fallar. Se lo ve feliz, se le llena la boca de carcajadas. Desborda carisma frente a la cámara que lo sigue de cerca. Desde sus días en prisión hasta su vuelta a los escenarios, la formación de la nueva banda, las entrevistas para la televisión, el reencuentro con la familia, el comienzo de una nueva vida, todo queda registrado por el ojo atento de los directores.
Pepo, la última oportunidad es la historia de un cantante que lo tuvo todo y lo perdió, que llenó un Luna Park, viajó por toda latinoamérica y terminó hundido en el paco, pero pudo levantarse y renacer en donde la mayoría sale más muerto que vivo. Es un documental honesto, sin "caretajes”, sobre un personaje tan incorrecto como entrañable, y es también una película que retrata un universo ninguneado, de segunda selección, el de los que están al margen de la cultura oficial, de los que se caen de la mesa.  
 
Leonardo Mangialavori
 

Proyecciones:

Hoy, Vie. 18 Nov – 22.20 - AMB 4 
Sáb. 19 Nov – 17.00 – AMB 4   


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