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Lina Rodríguez - «Ilustrar el dolor y la belleza del paso del tiempo»

Se presenta hoy Mañana a esta hora, en la Competencia Latinoamericana

Lina Rodríguez indaga, como en su largometraje anterior, Señoritas-2013- el universo adolescente, pero esta vez amplia el espectro hacia las implicancias familiares y los vaivenes de las relaciones cotidianas. Con una sensibilidad y una inteligente cámara que se acerca a los detalles que definen el día a día, Mañana a esta hora, ahonda en la singularidad y el punto de vista adolescente para narrar un mundo que se construye y destruye con el pasar de las horas. Esa identidad tambaleante de la adolescencia será atravesada por la tragedia, y lo endeble del momento presente servirá para plantear un drama que se expande en el dolor.

¿Cómo surge el tema de tu largometraje?

Desde niña, mi papá siempre me ha dicho "uno no debe preocuparse tanto por las cosas, porque las cosas pasan, todo pasa”. Él tiene razón, hasta cierto punto: la vida en efecto nos pasa de lado, desde los detalles mundanos del día a día, hasta los momentos más dramáticos y decisivos de nuestras vidas. Tal como pasa una tormenta o como una nube va atravesando el cielo, es innegable que hay un antes, un durante y un después de. Mañana a esta hora surge de la curiosidad y el miedo que me genera la transitoriedad. Siempre me he sentido dividida entre mis recuerdos de lo que ha pasado, los efímeros segundos que vivo en el ahora y los sueños y posibilidades que puede traer el futuro. Mientras buscaba formas de ilustrar el dolor y la belleza del paso del tiempo, decidí diseñar la película en torno a una tensión constante entre la presencia y la ausencia, lo que es y lo que ha sido, lo que escuchamos pero no vemos. Esta estrategia me llevó a enfocarme en una familia, en los ritmos de sus vidas cotidianas, antes y después de un trágico incidente, y crear así una atmósfera íntima y melancólica que nos invita a reflexionar acerca de la naturaleza fugaz del mundo.

Las notables decisiones de puestas de cámara, fija, fueras de campo, pequeños travellings, logran ese tono intimista y cercano que tanto atrae de la película. ¿Nos contás cómo fue el proceso de esa toma de decisiones?

El quehacer cinematográfico tiene que ver con resolver problemas de espacio y tiempo. Ya que la película tiene como centro de gravedad la dinámica familiar de un trio (padre, madre e hija), fue una decisión orgánica utilizar planos-secuencia como herramientas principales de observación en el tiempo para generar un tono intimista y cercano. Para mí, la energía de las personas al frente -y detrás- de la cámara es vital, durante el rodaje siempre estoy pensando en la forma en que los cuerpos habitan el momento -el presente que huye- y en cómo registrar de la mejor manera dicha energía. La relación entre el aquí y allá, lo que está por dentro y por fuera del cuadro, el antes y el después de cada momento -Ici et ailleurs, como diría Godard-.

Tus dos largometrajes abordan el universo adolescente, pero de perspectivas y acercamientos diferentes. ¿Cómo fue el abordaje, la búsqueda y las decisiones desde el guion para lograr una aproximación tan realista?

Estoy en un momento interesante en mi relación con los guiones. Durante mucho tiempo sentí que podían atraparme, así que de cierta forma los estuve tratando de evitar por un tiempo. Cuando estaba en la escuela de cine hubo un momento en el que confiar demasiado en el guion me terminó limitando. No fue culpa del guion, la responsabilidad es mía. Olvidé estar presente, despierta y consciente. Vi el guion como algo fijo y determinante, en lugar de asumirlo como un punto de partida. Eso me traumatizó un poco y a raíz de esto me dediqué al cine experimental por unos años, a proyectos personales que me fueron obligando a estar presente en el momento, sin ideas fijas para así poder encontrar la estructura en el proceso de montaje. Eso me ayudó a la larga a encontrar mi propia forma y proceso de hacer películas y a entender cómo hacer los guiones útiles para mí y para mi proceso de trabajo. Desde un principio sabía que no podía dar las cosas por sentado con el guion de Mañana a esta hora y que quería usarlo más como una base a la que muy felizmente después le empecé a abrir agujeros. No para destruirlo, sino para dejarlo que respirara, para permitir la entrada de ideas nuevas para que las cosas se expandieran. Lo que me emociona como realizadora no es ejecutar algo que ya había pensado. Lo que me entusiasma es descubrir cosas que no había siquiera imaginado durante el proceso de escritura, e invitar al elenco, al equipo técnico y por último a la audiencia, a que también estén presentes y a que construyamos juntos.

Llama mucho la atención la naturalidad de las actuaciones. ¿Cuáles fueron tus técnicas en la dirección de actores?

El guion lo compartí solamente con el equipo técnico. Ninguno de los actores vio el guion en su totalidad. Me dediqué a diseñar, de manera estratégica, oportunidades para que los actores crearán una pre-historia antes del rodaje, para que desarrollarán sus propios lazos y relaciones entre ellos, y a la vez fue desarrollando mi propia relación con cada uno de ellos. Según cada papel, cada uno tuvo la oportunidad de participar en un rango diverso de actividades tales como preparar una comida juntos, ir a ver una película, ir a un bar, tomarse un café, hacerse un manicure, salir de compras. Esto no solo crea una cercanía y cierta complicidad entre ellos, sino que también le agrega una capa de aire fresco tanto al proceso como a los resultados. Una vez esa pre-historia estuvo establecida entre ellos, mi trabajo durante el rodaje fue guiarlos, proporcionándoles ciertas bases y reglas de juego basadas en el guion. Como resultado de esta metodología de trabajo, durante el rodaje decidí reescribir total o parcialmente algunas escenas, y en otros casos escribí escenas nuevas, de acuerdo a las observaciones y acontecimientos cotidianos dentro y fuera del set. Mi interés en el cine es más por el proceso de descubrimiento y la esperanza que las acciones y relaciones que he escrito se empapen de misterio y vida una vez son habitadas por personas de carne y hueso.

¿Cuáles son tus expectativas sobre la presentación de tu película y la recepción del público en el Festival?

Para mí es un honor estar en la competencia Latinoamericana del Festival. Estoy emocionada de poder presentar la película y poder compartirla con el público. Esa es una de las razones por las cuales hago cine, para encontrarme con otros y explorar juntos distintas posibilidades.

Agustina Salvador
 
Proyecciones:
Hoy, dom 20, 10.20 -CIN 1
Dom 20, 18.50 - CIN 1
Lun 21, 13.30 - CIN 1

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