«Mantener viva la cultura en los tiempos oscuros»

Singular y accesible. No son dos características menores a la hora de hablar de críticos. Jonathan Rosenbaum es además, "el más importante de la historia del cine”. Así lo presentó Roger Koza, el moderador del encuentro con el público, dentro del ciclo Charlas con Maestros, que tuvo lugar ayer en el Paseo Aldrey Cultural y Comercial.
Miembro del Jurado que tiene la difícil tarea de elegir la Mejor Película de Competencia Internacional, Jonathan Rosenbaum inició la charla con una máxima: "Hagan todas las preguntas que quieran. No puedo hablar con el público, si no lo conozco. Pregunten, quiero conocerlos”. Para romper esa distancia entre disertador y audiencia, una de las primeras cuestiones que se pusieron sobre la mesa, es la supuesta democratización del cine, el acceso irrestricto a todas las películas y la idea de que todo cine vale, que todo tiene valor para ser mostrado. "El internet no tiene historia y parece que de alguna manera el Internet deja de lado la historia”. Sin embargo  agregó: "Creemos que tenemos todo el cine, pero no es así. Todos los días nos encontramos con películas que no conocíamos, que no están”. Y afirmó: "Tengo amigos que piensan que se va a terminar la crítica, que se va a terminar la cultura. Y están muy deprimidos por eso”. Respecto a este punto Roger Koza opinó que Internet ofrece un abanico amplio de opciones, pero que se precisa, aun así, de información para saber qué mirar.

"Por supuesto esto deriva en cambios en cómo se escribe y se lee la crítica”, aclaró Rosenbaum. "Quizás en Internet hay audiencias más pequeñas, mi blog lo leen 800 o 1000 personas diariamente, pero son lectores más enfocados y tienen un gran respeto por lo que escribo”, aseguró quien en sus cuatro décadas en el Chicago Reader era leído por 130.000 personas. También hizo alusión al soporte y al código a través del cual se da la comunicación en internet, "Hay muchas cosas en Internet que no están escritas para ese medio”.

Respecto al eterno debate de la dualidad objetividad / subjetividad fue tajante: "No hay objetividad posible en la crítica. La objetividad tiene que servir para entender la subjetividad de quien escribe”. 

Las famosas listas de películas, tan de moda en los últimos años, también fue un tema que surgió de las preguntas del público. "Cuando escribí la lista de las 100 mejores películas, lo hice porque estaba furioso. La AFI –American Film Institute- dejó afuera de su nómina a todas las películas independientes, no estaba John Cassavettes. Para ellos, el buen cine solo era el  cine de Hollywood”.

Los consejos para escribir una buena crítica no se hicieron esperar. "Primero, tratar de entender la ignorancia propia. Para los críticos es algo muy difícil de hacer”. Una buena crítica "es la que pone el foco en la información y no en la opinión. La información está subvalorada”, aseguró Rosenbaum.

Cuando llegó el turno de hablar de la supuesta decadencia de la cultura, Jonathan Rosenbaum echó mano del ejemplo político reciente de la elección de Donald Trump como Presidente de Estados Unidos. "Que haya ganado Donald Trump demuestra que el sistema educativo está en problemas”. Y afirmó categóricamente: "Hay una confusión entre cultura y clase, y entre lo social y lo político. La elite se identificó con él, un outsider, y por eso lo votó”.
En el tiempo de la velocidad de las comunicaciones y de la eterna conectividad, Jonathan Rosenbaum se refirió a la experiencia singular de ir al cine: "En el pasado el cine era un evento social, ahora voy solo, pero luego debato online con otra persona sobre la película. Sigue siendo una acción social. Hemos ganado y hemos perdido”.  
 
Para el debate le preguntaron por Armond White, crítico cinematográfico, dueño de un estilo provocador, que escribe actualmente  en National Review y en Out.  "Ya no lo leo. Tenemos posiciones contrarias. Yo juzgo lo que leo y juzgo a los que me enseñaron. Y de él, no he aprendido nada”.
 
Un párrafo aparte es la situación de la crítica y la supuesta división entre profesionales y no profesionales. "Es difícil vivir de la crítica, pero la única diferencia entre unos y otros, es el dinero. A unos le pagan por escribir, a otros no”. Y agregó: "El que escribe sin paga, demuestra más aun sus razones: porque ama hacerlo”.

Para cerrar la amena charla con el público, Rosenbaum se refirió a los cambios macros en la cultura: "No nacen espontáneamente, se desarrollan. La audiencia se abre frente a distintas propuestas -así se va gestando la historia del cine- . El público está siempre un paso más adelantado. Los grandes estudios todavía no lo han comprendido”.  Y sentenció, como máxima de resistencia frente a los momentos en los que se vive: "Cuando los cinéfilos copian un DVD y lo pasan de mano en mano, son como los copistas con sus manuscritos. Mantienen la cultura en movimiento en los tiempos oscuros”.



Agustina Salvador 

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