«Somos la conciencia del director»

Mercedes Alfonsín, reconocida directora de arte, y Carmelo Saitta, maestro del diseño de bandas sonoras, ambos docentes de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC), presentaron ayer, dos libros en los que se compilan textos sobre sus rubros y experiencias dentro del cine nacional.

"Me encantan los libros sobre backstage y los detrás de cámara de las películas, así que me pareció una buena oportunidad contar mis propias historias dentro de la industria”, afirma Mercedes Alfonsin.

Los que los conocieron como docentes no necesitan que se los presenten. Mercedes Alfonsin y Carmelo Saitta son dos de los más experimentados y distinguidos maestros en sus profesiones. Ella, directora de arte de películas como El hijo de la novia, Luna de Avellaneda y El aura. Él, compositor musical, instrumentista y director de orquesta de cámara.

Ambos, presentaron ayer en forma conjunta, dentro de las actividades especiales del Festival, sus respectivos libros: Punto ciego y Cine y música. Una suma de notas que resumen vida, obra, experiencias, consejos, anécdotas de rodajes y pedagogía dentro de sus rubros.

"Se trata de la séptima y octava publicación original que edita el ENERC desde 2014”, aclara Juan Cruz Varela, docente de la Institución y moderador de la charla. "Para 2017 pensamos publicar cinco libros más”.

En Punto Ciego, Alfonsín hace un repaso sobre su trayectoria, en el que se incluyen anécdotas, no solamente de las obras en las que trabajó y desempeñó su rol, sino también de las películas fallidas, incluso, las que el diseño de arte terminó en manos de otra persona. Ella explicó durante la presentación que no le gusta trabajar con óperas primistas porque le atrae ver las obras anteriores de los directores que le ofrecen ocupar un cargo. "A veces un director piensa que hay cosas que no puede hacer. Nuestra tarea es tranquilizarlo y hacerle ver que sí podemos hacerlo”.

Carmelo Saitta, en cambio, en Cine y música, recopila más de 50 artículos que escribió. El libro se divide en cuatro partes: cine, música, pedagogía y varios, sección que incluye anécdotas de su propia vida. Saitta es reconocido en la actualidad por su trabajo como docente. "Hay que ser audaz para dar clases”, declara. "Yo abracé la docencia gracias a Pablo Rovito que vino y me ofreció dar una charla sobre cine y música, aunque yo no supiera nada de cine. A partir de ahí, empecé a formar parte del equipo de docencia y dedicar mi vida a ello”.

El compositor musical declara que para él, la educación musical que se otorga en escuelas primarias y secundarias "no sirve para nada y perjudica la formación de posibles músicos”. Esta afirmación se relaciona con la forma en la que componen bandas sonoras para cine en la Argentina. "La banda sonora adolece. El texto es parte del audio. Hay que empezar a reformular y criticar las ideas de composición. El cine es un artificio, es virtual. Se deben construir todos los espacios. La música debe ser orgánica, coherente y funcional a la historia. No se debe notar, debe ser transparente”.

Para ambos docentes es esencial el rol que cumplen las universidades en la actualidad para transmitir y generar conocimiento. "El docente debe ser investigador y producir el conocimiento. Hay que generar materia también. El ENERC es una escuela modelo en ese sentido”, confirma Saitta. "Mientras me soporten los alumnos, yo me quedaré dentro de la institución”.

Ambos libros tienen un propósito: demostrar que en Argentina se puede hacer cine. "Tenemos que tomar conciencia de dónde estamos, pero también de que podemos hacerlo. No tenemos nada que envidiar a Europa ni a nadie. Debemos producir nuestro propio horizonte”, declara el docente musical y agrega que su libro está orientado tanto a estudiantes de cinematografía como de música.

"El problema del cine es cómo organizar, hacer fluir y articular el texto. Lograr que el espectador se quede sentado mirando una película. Esa tarea incluye también al músico”, confirma Saitta. "La película es del director y tenemos que estar a su servicio. Podemos discutir, pero cuando el director dice no, es no. La música debe ser transparente, es verdad, pero el cine es un lenguaje audiovisual. Intenten sacarle el sonido a ver qué pasa”.

Mercedes Alfonsín coincide que el director de arte debe cumplir el fin del realizador, pero también puede ser personal y proponer ideas. "Somos la propia conciencia del director”, afirma. "Defendemos las ideas que están dentro de su cabeza”.

Ambos profesionales afirman que hoy en día el cine nacional ha mejorado y las instituciones como el ENERC ayudan a eso. Los directores de arte ya tienen su propio sindicato, y el lugar que se les da a los músicos es más importante también. "Hoy es más fácil tener acceso a la tecnología. Pero se debe volver a la composición musical y no hacer algo solamente a través de un teclado. Siempre se puede mejorar”, afirma Saitta. "Es fundamental seguir estudiando. Yo llevo 50 años formándome”.

La conclusión es que para hacer cine en Argentina hay que administrar mejor los tiempos y recursos. Estar bien organizados y no hay nada que no podamos hacer. Los directores han cambiado. "Hoy todos consumimos más cine”.       

R.G. Weisskirch

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