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Todos para uno, uno para todos

En busca del muñeco perdido narra la odisea de una pandilla de amigos a través de una cantidad imposible de gags por minuto, con un festín de cinefilia y una historia que, sobre todas las cosas, celebra el verdadero sentido de la amistad.

Dos grupos de amigos cineastas de la ciudad de La Plata -los chicos de las series web Jueves de Trapos, por un lado, y de Un año sin televisión, por el otro- pensaron la posibilidad de realizar un largometraje completamente a pulmón, con el apoyo de conocidos y seguidores y -por qué no- con una posible recaudación a través de una campaña de Ideame. Lo interesante no sólo es el hecho de haber conseguido llegar a la suma monetaria deseada, sino poder realizar una de las comedias argentinas más divertida de los últimos tiempos. 
 


El relato se apoya en la tradición platense de la quema de muñecos gigantes de fin de año, en la que la ciudad pone fin a lo malo acontecido para que lo bueno resurja desde las mismas cenizas. El conflicto aparece cuando el muñeco construido por el grupo protagonista de outsiders es robado, y estos personajes tienen tantos enemigos que toda la ciudad se abre como posible culpable. Este dato no es menor, ya que la historia se sucede en las calles de La Plata, en sus esquinas, galpones, canchas. Y aún sin ser un detalle vital para la comprensión de la película, sí lo es para la contextualización de ese mundo que aún permanece vivo en quienes se criaron en barrios de casas bajas y terrenos baldíos. Estos personajes marginados son una pandilla, es decir, un conjunto de personas con gustos en común que, si estuvieran separados, no podrían lograr cada objetivo propuesto. Y En busca del muñeco perdido es, en su esencia, una película sobre la eterna juventud. 

Hernán Biasotti y Facundo Baigorri se propusieron hacer una película que, por sobre todas las cosas, los divierta a ellos como potenciales espectadores. Es así que se unieron a un equipo creativo consumidor de todo tipo de cine, con una capacidad para generar comicidad permanente, a través de un guión de hierro que lo puede todo y que no se agota jamás.
Uno puede encontrarse con referencias explícitas -desde Lord of the rings hasta The Goonies-, con el timing  de los Monty Python o las películas de David Zucker, o incluso con la influencia de la nueva comedia norteamericana de tipos como Judd Apatow o Will Ferrell. Pero lo que más comprendió este grupo cinéfilo es que, para llegar al corazón del público argentino, debían pararse sobre un lugar no muy transitado del cine nacional: nuestra cultura televisiva. Cebollitas, Amigovios, Rebelde Way, se suceden entre las citas y los personajes, incluyendo perlas como los cameos de Benjamín Rojas como amigo de la pandilla y Chang Sung Kim como un karateca desquiciado en un supermercado chino.

Pero más allá de las citas referenciales y las situaciones bizarras, el resultado final es una historia sumamente entretenida, donde constantemente están sucediendo eventos que disparan la trama hacia nuevos lugares.  El camino del héroe con todas sus travesías, encuentros, obstáculos y giros - casi como La odisea del conurbano-  para mostrar que, definitivamente, los últimos serán los primeros. 
 
 
Ezequiel Vega
 

Proyecciones:
Hoy, Sáb 19 nov -  19.10 - CIN 2
Dom. 20 nov - 13.40 - CIN 2

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