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Volver al 68

Las particularides del cine de finales de los sesenta en Latinoamérica son fuente de inspiración y revisión constantes. Mariano Mestman, historiador de cine en la UBA y el Conicet, se encargó de coordinar el volumen colectivo Las rupturas del 68 en el cine de América Latina de ediciones Akal, donde un grupo internacional de investigadores, críticos y ensayistas profundizan en un cine que cruza lo político, la contracultura y lo experimental como modos de ruptura. Dialogamos con Mestman antes de la presentación del libro hoy en el Festival, con proyecciones especiales.

 

¿Por qué volver sobre el cine del 68?

En principio porque aunque hay estudios sobre el cine latinoamericano de los 60s., hasta ahora no había una obra colectiva que pensase el "momento 68”, con todas sus implicancias nacionales y transnacionales. Y es un momento clave en el cine y la política de muchos países: México con la masacre de Tlatelolco, Brasil con la radicalización de la dictadura, Chile entre los dos Festivales de Viña del Mar del 67 y 69, Cuba con las grandes obras de Gutiérrez Alea, Solás, García Espinosa o Manuel Gómez. Mismo en Argentina, donde si bien pareciera que el Cordobazo del 69 es el acontecimiento político principal, ya en 1968 en el cine tenés La hora de los hornos. Y así otros casos.

Al mismo tiempo, porque el libro busca dar una "vuelta de tuerca” sobre análisis previos. De hecho, todas las palabras del título están puestas en cuestión, se propone rediscutirlas. Ya la idea de pensar el 68 para el cine de América Latina intenta ser provocativa respecto de las miradas "eurocéntricas”. Uno podría preguntarse: ¿por qué pensar las rupturas del cine de América Latina en torno a ese año y no vinculadas a períodos previos y fenómenos propios de la región o del llamado Tercer Mundo? También la noción misma de "cine” es revisada; en el sentido de preguntarnos si significaba lo mismo en la experiencia de los grupos del 68 en cada lugar, entre prácticas fílmicas más amateur, cooperativas y otras más cercanas a la industria o a las instituciones públicas. Porque un poco buscamos salir del discurso más generalista sobre el Nuevo Cine Latinoamericano para profundizar, en cambio, en lo que ocurría en cada país. Y de algún modo compararlo.

 

¿Y la idea de "ruptura”?

Bueno, nos parecía que los significados y los valores asociados a la idea misma de "ruptura” son tendencialmente diferentes en muchos casos. El libro busca reponer por lo menos dos dimensiones de las rupturas de ese período: las asociadas a lo político, al cine de intervención, militante, por un lado, y las asociadas a lo contracultural y experimental, a las nuevas subjetividades sesentistas y las búsquedas de nuevos lenguajes, por otro. A veces esto convive en un mismo director en el 68 y a veces diferencia o incluso enfrente a grupos. En casos como Argentina, Brasil o México se identifican claramente cineastas asociados a una u otra tendencia. En otros costaba más encontrar un cine experimental. Y en otros casos la noción misma de "contracultura”, que parece tan global en los sesenta, en realidad se observa que tiene particularidades o que se asocia al rescate de culturas ancestrales marginadas que el cine del 68 intenta recuperar. El caso de Bolivia y el proyecto de Jorge Sanjinés y el grupo Ukamau, que justamente es analizado desde la perspectiva de los estudios subalternos y poscoloniales por uno de los fundadores de esos estudios. Pero, de algún modo, cada caso requiere perspectivas de análisis, herramientas diversas.

 

El libro fue gestado en diálogo entre autores de distintos países, críticos o historiadores reconocidos que ya habían escrito sobre el cine de los 60s., como el argentino David Oubiña, el brasileño Ismail Xavier, o también Vázquez Mantecón de México, Javier Sanjinés de Bolivia o García Borrero de Cuba, entre otros.

Sí, efectivamente. No es una compilación de textos; sino que trabajamos durante dos años discutiendo entre nosotros cómo complejizar la mirada sobre del cine del 68. La idea fue justamente pedirle a esos y otros especialistas que piensen las cuestiones mencionadas, pero ahora focalizando en el "momento 68” y en las singularidades de las configuraciones cinematográficas y culturales de cada país. Un poco para desarmar los relatos más generalistas, como te decía, y dar una vuelva de tuerca sobre ese vínculo entre lo contracultural, lo experimental y lo político, o las influencias transnacionales en cada lugar. Ya que no es lo mismo cómo se procesan las rupturas en países con una fuerte tradición de cine industrial, de género previa (como Brasil, Argentina o México) respecto de otros donde predomina un cine amateur (como Uruguay, en parte Colombia) o promovido por instituciones estatales (como Bolivia o Cuba). Por supuesto siempre todo esto se mezcla. Pero tampoco se trata de volver a discutir sobre el "cine nacional”. Porque incluso hay casos donde lo que ocurre en el 68 pasa en gran medida por "lo local” o regional dentro de cada país: el grupo de Aldo Francia en torno al Festival de Viña del Mar en Chile, las diversas ciudades de donde proviene el cinema novo brasileño, la Escuela de Santa Fe en Argentina, la crítica de Cali en Colombia, Merida en Venezuela, etc.

 

¿Qué hallazgos de los últimos años permiten nuevas lecturas sobre ese período?

Hay dos o tres líneas de investigación internacionales que aportan a repensar todo esto. Por un lado, se produjo un descentramiento de la mirada "eurocéntrica” sobre el 68 (y su cine), que hacía hincapié en el Mayo Francés y algún otro. Porque muchos estudios plantean la fuerte presencia de una dimensión latinoamericanista y tercermundista incluso en el 68 europeo y norteamericano, como los libros de Kristin Ross, y su capítulo sobre la "Francia argelina”, o el de Cynthia Young sobre la nueva izquierda tercermundista norteamericana, entre otros. Al mismo tiempo se viene ampliando la mirada sobre el 68 en lo temporal, porque se lo incluye en un periodo de rupturas más amplio, incluso se hablaba de "long 60s.” y ahora también de "long 68”. Y también en lo geográfico: hay estudios sobre el 68 en otras regiones de Africa y Asia. Nosotros queremos aportar con esta mirada sobre América Latina. De algún modo nos sumamos a los trabajos que llamaron la atención sobre el uso de la noción del Nuevo Cine Latinoamericano, por lo que muchas veces excluye del cine de innovación del período. Pero de ninguna manera negamos la existencia de un proyecto liberador al que se sumaron tantos cineastas y grupos, aún con sus polémicas, que el libro recupera: Rocha, Sanjinés, Solanas, Handler, Gleyzer, Littín, etc. Partimos de allí para también incluir otras tendencias que se movían en el cine de ruptura del 68 latinoamericano. Tanto en lo político como en lo experimental; y sus cruces. Para eso focalizamos en estudios sobre cada país. Porque incluso "lo latinoamericano” se procesaba de modo no idéntico en cada caso. Y la segunda parte del libro incluyo ensayos que recorren temas que atraviesan varios países: los festivales, el diálogo con la televisión y con el cine de género.

Diego Trerotola

 

Las rupturas del 68 en el cine de América Latina (M.Mestman, coord.).
Lunes 21, 11:30hs. / Paseo Aldrey - Sala 6
Comentarios de Roger Koza y Fernando Martín Peña
Con proyección de Coffea Arábiga (N.Guillén Landrián) y Hombres de Mal Tiempo (A. Saderman), dos documentales cubanos tan poco conocidos como extremos en sus búsquedas de lenguajes experimentales sobre el cultivo del café en la periferia de La Habana y en el rescate de la memoria de los ancianos esclavos cimarrones que lucharon en la guerra de la Independencia cubana.

 

Entrevista extendida de la publicada en el Diario del Festival

 

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