Adiós a las armas

El director y el protagonista presentan la película en Competencia Argentina
 
 
Los tiempos muertos de un recluta del Ejército Nacional Argentino son analizados bajo la mirada de Manuel Abramovich. En un diálogo formal con sus obras anteriores, el director parte de un caso particular para desglosar un panorama general sobre la institución militar y sobre su rol efectivo en pleno siglo XXI.
 
 
Toda primer imagen debería poder ser el germen de lo que vendrá, el alma de la película. No sólo establecer el tono general sino también -de modo ideal- dejar en claro el tema y la visión del director sobre esa cuestión. Soldado, el documental de Manuel Abramovich, comienza con un plano general de un patio descubierto, en el cual los elementos se componen de un modo preciso y revelan a un grupo de personajes en su trabajo diario. Es un regimiento; son cabos y superiores, vemos una rutina, un patio gris y se oyen voces indiscernibles. El patio se asemeja al lugar de recreo de un establecimiento educativo pero, sin embargo, es un espacio de formación. Esos personajes parecen soldaditos de juguete, y sin embargo son el Ejército Argentino.
 
Así son sus tiempos muertos que hablan de tiempos de paz en nuestro país. La lucidez de Abramovich avanza y expresa, subrepticiamente, una pregunta clave: ¿Qué significa ser soldado en estos tiempos?, ¿qué rol juega el ejército argentino en los últimos años, después de la dictadura militar, después de la guerra de Malvinas?

 
 

Soldado
es una película que dialoga con los trabajos anteriores del realizador -sobre todo con el cortometraje La reina- no sólo en la mirada minuciosa sobre un personaje en un universo que lo excede, sino también en el abanico de recursos técnicos que despliega sobre el tema. Primerísimos planos asfixiantes, juegos de focos, encuadres milimétricos y un trabajo con el fuera de campo en el que lo que no se ve cuenta aún más que lo que sucede en imagen -y, por momentos, lo resignifica completamente.
 
La agudeza visual de Abramovich -además de la dirección y del guion, realizó la fotografía- pareciera la de una “mosca en la pared” -como definía el denominado direct cinema a esa cualidad de determinados documentalistas de pasar completamente desapercibidos. La invisibilidad del equipo de rodaje habla de una investigación exhaustiva, de un trabajo de campo extenso y de un nivel de intimidad con el protagonista -el conscripto Juan José González- que posibilitan todas las situaciones mágicas que suceden en el relato.
 
La cotidianeidad de una institución afectada, disminuida, con rutinas inimaginables -desde el ensayo reiterativo del golpe del tambor hasta los ejemplos de cómo debe hacerse la cama- entra en choque con los verdaderos motivos del ingreso de González. La familia, el orgullo, el reconocimiento y, por sobre todo eso, la realidad socioeconómica de un país. “¿Te gusta lo que estás haciendo?”, le pregunta su madre. La respuesta encierra, como todos los demás elementos manejados por Abramovich, el verdadero tema de la historia.
 
 
Ezequiel Vega
 
Proyecciones
Hoy, jue 23, 13.10, ALD 4
Hoy, jue 23, 21.10, ALD 4
Vie 24, 18.30, ALD 4

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