Bestiario

Con un tratamiento que bordea la fábula infantil, sólo para hundirse en una zona de misterios y extrañeza permanente, Sicilian Ghost Story cuenta la historia de un romance adolescente en un entorno natural -no exento, claro, de todos los peligros salvajes que anidan en su interior-.

Un extraño goteo, amplificado y superpuesto a otros sonidos inidentificables, dispara el imaginario de cualquier espectador hacia el misterio. ¿De dónde proviene ese sonido?, ¿por qué se lo escucha así? Esas preguntas se refuerzan más aún cuando vemos su fuente, y cuando el recorrido de la imagen y del montaje nos trasladan hacia Giuseppe, un joven adolescente recién salido del colegio. A pocos metros, Luna -interpretada por Julia Jedlikowska- lo espía, lo sigue en silencio. Y en ese recorrido, se nos revelará que estos niños no están solos: los animales andan sueltos por el pueblo y puede que no sean amigables.
 
Los directores italianos Fabio Gassadonia y Antonio Piazza filmaron en su país natal un relato que oscila permanentemente entre la luz y la oscuridad, entre lo dicho y lo sugerido, entre lo calmo y lo violento. Búhos, caballos, ardillas, pájaros, perros, parecieran alertar sobre algo que no termina de definirse, sobre una tragedia en potencia.
 
 
Con técnicas audiovisuales que remiten constantemente a la idea de lo siniestro -en el sentido freudiano- y una historia de amor adolescente como subtrama errante, Sicilian Ghost Story utiliza los escenarios naturales -bosques, cuevas, praderas, acantilados- para generar extrañeza e incomodidad, aún cuando esos espacios son de una belleza sublime. Y como imagen simbólica que nuclea a todos esos elementos, aparece el color azul. En el agua, en la transformación de Luna, en el cielo de Sicilia y en ese anochecer que pareciera dispuesto a devorarlo todo.
 
 
Ezequiel Vega
 
Proyecciones
Hoy, mié 22, 21.50, ALD 3

 

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