El gran hotel japonés

Mutilaciones varias, guerras de clanes vampíricos, políticos corruptos hablando por televisión, sexo, y más mutilaciones. Con semejantes elementos el desenfreno parece asegurado, y sin embargo estos son sólo algunos de los ingredientes que componen el cóctel adrenalínico de este nuevo Sion Sono recargado.

En los primeros cinco minutos nos enteramos de que la Dinastía Drácula vive sometida hace siglos por una raza de No Muertos -aún más sanguinaria e impiadosa que ellos-, que una antigua profecía que promete revertir este orden de cosas comienza a cumplirse, y que el fin del mundo está a la vuelta de la esquina. En este plácido contexto, Manami, una joven sencilla nacida en Tokyo, cena tranquila con sus amigas, sin imaginar el rol determinante que está destinada a cumplir en la rebelión que se avecina.

 
 

 
 
La combinación de cine de género, cultura pop y subversión característica del prolífico Sono alcanza acá un nivel que podríamos denominar, sin que sea una hipérbole, como sobredosis. Si Tokyo Vampire Hotel vio la luz primero como miniserie, condensarla en la duración de un largometraje no hizo más que multiplicar el vértigo de esta verdadera maratón de estímulos sólo apta para los valientes cinéfilos de la medianoche.

Mención aparte merecerían el uso expresivo del color -que en plenos tiempos del digital hace que nos olvidemos por un instante de extrañar al Technicolor-, las bellísimas tomas realizadas en Transilvania, y los impactantes decorados del hotel del título, construidos íntegramente en estudios, y que justifican por sí mismos no dejar pasar la oportunidad de ver esta bienvenida demencia en pantalla grande.
 

Cristian Ulloa
 
Proyecciones
Hoy, vie 24, 23.25, ALD 3
Sab 25, 21.50, ALD 3
Dom 26, 22.10, ALD 3

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