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«La identidad puede ser una apertura hacia algo nuevo»

Juan Manuel Bramuglia y Esteban Tabacznik presentan hoy su película en Competencia Argentina.
 
Estoy acá (Mangui fi) nos introduce en la vida de Ababacar y Mbaye, dos migrantes senegaleses en una Buenos Aires que resulta iluminada por la mirada del otro. Juan Manuel Bramuglia y Esteban Tabacznik registran a estos jóvenes ambulantes que, como dos flâneurs del siglo XXI, caminan la ciudad y problematizan la cuestión de la identidad, seguidos por una cámara ocupada en filmar esa dimensión de la alteridad que son la voz y el cuerpo del otro. Estoy acá (Mangui fi) arroja un halo de luz sobre un fenómeno no demasiado investigado: la inmigración africana en Argentina. 
 

¿Cómo surge el interés por la cultura y la inmigración senegalesa?

Nace de la curiosidad que nos despertó ver en la ciudad la presencia cada vez mayor de africanos. Como casi todo el mundo sabe, ellos buscan primero Europa o, en su defecto, Estados Unidos. Entonces nos llamó la atención que estuvieran viniendo acá, en donde es tan difícil ganarse el mango y en donde los negros fueron prácticamente borrados de nuestra historia. Esta curiosidad fue nuestro primer acercamiento. Después, cuando empezamos a ir a sus fiestas religiosas, quedamos asombrados por la magnitud de la comunidad, su espíritu comunitario y por la fuerza emocional que se desplegaba en estas celebraciones. A partir de ahí empezamos a reunirnos con referentes de la comunidad. En este sentido fue clave la ayuda que nos brindaron Boubacar Traoré y el Marabout Cheikh Mbacké para ir entendiendo ciertos aspectos culturales.
 
 
 

¿Cómo dieron con Ababacar y Mbaye, los amigos protagonistas del documental?

A Ababacar lo conocimos en una de las tantas fiestas religiosas a las que fuimos. Ya habíamos empezado a filmar con otros dos chicos pero la historia de él nos atrapó. Se mostraba más abierto a la forma de vida argentina y eso nos generaba la curiosidad de cómo hacía para congeniar internamente ambos mundos, qué cambios había traído en él la migración y cómo se veía a sí mismo en relación a cuando recién había llegado. En realidad, Ababacar empezó dándonos una mano en la producción, especialmente a la hora de organizar nuestro viaje a Senegal. Gracias a él fue que conocimos a Mbaye, que estaba allá visitando a su familia y amigos después de cinco años de estar en Argentina. Mbaye también se mostró muy interesado por el proyecto y, luego de hacer algunas grabaciones, le propusimos que fuera uno de los protagonistas de la película.

Ababacar y Mbaye son el “objeto” del documental, pero a la vez ellos documentan nuestra ciudad y sus habitantes. De documentados se transforman en documentalistas ¿Cómo trabajaron la cuestión del punto de vista?

El tratamiento formal de la película es variado y apela a distintas modalidades del documental para narrar e ir accediendo a ciertas situaciones y aspectos de los personajes, que fueron nuestro principal interés. Pero creemos que todas estas modalidades fueron apareciendo como resultado de una búsqueda más profunda. Habiendo visto muchas películas sobre africanos hechas por occidentales, nos molestaba el hecho de que se los tome como víctimas. Esta mirada, digamos eurocentrista, los reduce a eso y los mete dentro de una categoría en donde son utilizados como vehículo para hablar del racismo o de la pobreza y en donde su mundo interior queda supeditado a estos temas. Nuestra intención era conocerlos, entrar en su mundo.

La inmigración senegalesa es un colectivo cada vez más visible en la fisonomía urbana ¿Encuentran alguna singularidad en ella?

Una identidad rígida y cerrada se aísla y corre el riesgo de acabar en un soliloquio letal. En este sentido, la inmigración senegalesa tiene sus particularidades, pero también está en movimiento gracias a la nueva generación. Habitualmente viajan y envían el dinero a sus familias en Senegal con la idea o fantasía de regresar algún día como aventureros después de una larga travesía y ser recibidos como hombres que se han sacrificado por los suyos. Se van de Senegal pero no dejan de estar allá. Ahora, las nuevas generaciones ya empiezan a ver esto como un problema y entonces surge la discusión en torno a no perder la identidad y el miedo a los cambios que una postura más abierta a las influencias de otras formas de vida puede generar. Teniendo en cuenta la terrible historia de esclavitud, el hecho de que esta discusión tenga lugar es toda una lección. A su vez, nuestra impresión es que a través de la migración buscan, también, elegir otro camino y, al encontrarse con sociedades tan diferentes a las cuales les cuesta adaptarse y que también se la hacen difícil, quedan atrapados en ese no-lugar del inmigrante que “está acá pensando en allá.”

¿Cómo fue la experiencia del rodaje en Senegal?

Haber sido recibidos por los hermanos de Ababacar en su casa de Dakar generó un vínculo más cercano que nos permitió llegar a lugares que de otro modo hubiese sido mucho más difícil. Abdou, el hermano mayor de Ababacar, nos orientó por Dakar y suavizó el impacto de enfrentarnos a un país totalmente ajeno, e intercedió para que no nos metieran presos el primer día de rodaje por grabar en el Aeropuerto una semana antes de la visita de Obama. Hospedarnos en las casas de los hermanos de Ababacar y de Mbaye nos permitió participar de una manera más cotidiana en sus costumbres y del tiempo que dedican a estar entre amigos, familiares y vecinos. Nuestra condición de “blancos haciendo una película” también nos jugó malas pasadas. En los distintos lugares que grabamos, la primera reacción era de desconfianza y la segunda era pedirnos plata. Muchos pensaban que estábamos haciendo una película sobre la pobreza en África que nos permitiría ganar dinero a su costa, y nosotros no teníamos un mango. Pero Mbaye nos dijo algo que nos dejó reflexionando: “Entiendo que esto no les genere ganancias económicas, pero también tienen que entender que se pueden dar ese privilegio”. Estas palabras nos hicieron pensar en torno a cuál sería la mejor forma de hacer uso de ese privilegio. Creemos que el enfoque que propone la película es una manera de responder a este cuestionamiento.
 
Gustavo Toba
 
Proyecciones
Hoy, dom 19, 12.00, ALD 3
Hoy, dom 19, 22.00, ALD 3
Lun 20, 17.30, ALD 3

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