Nostalgia de la luz

Como si fuera una enciclopedia cinematográfica, pero también una autobiografía ideal, la última película del superochista Ernesto Baca -en Competencia Argentina- cuestiona el fin de la producción mundial de celuloide y propone una mirada mordaz sobre el panorama cinematográfico. En un híbrido entre el registro documental y la ficción más explícita, Baca se coloca detrás y delante de cámara en Réquiem para un film olvidado para tomar como testigo al espectador, a través de un viaje audiovisual con toda la fuerza de un manifiesto.

 
En un presente en el que las nuevas tecnologías posibilitan un determinado tipo de acceso, y lo digital es lo establecido y el parámetro desde el cual construir, el director Ernesto Baca levanta sus armas -las cámaras de Super 8 y 16 mm con las que realiza sus películas- y desanda el camino, tanto del cine como de su propia vida. Réquiem para un film olvidado funciona entonces como una exposición de una cosmovisión. Una masterclass romántica sobre el mundo del fílmico.
 

Ese llamado a la acción lo motiva a hacerse cuerpo y sonoridad en plano -no sólo se interpreta a sí mismo sino que su voz en off es la que guía el relato. El cruce de esta autorreferencialidad, junto con recursos como el stop-motion, el material de archivo y las recreaciones ficcionales, generan efectos muy particulares. Los recorridos por la ciudad y los encuentros con Claudio Caldini y Paulo Pécora, en contraposición a las actuaciones de Pilar Boyle y Susana Varela, generan un espacio extraño, un universo claramente propio y un modo de ver y entender la realidad. En alusión al cine clásico, Baca expresa: "En estos films no encontraba un reflejo en el que mirarme", y quizás es por eso que en Réquiem para un film olvidado se respiran las influencias de Jonas Mekas y Stan Brakhage.
 
En pura actitud de resistencia, en ese ejército de luchadores -los miembros del Club del Super 8- cuya intención de "seguir filmando es ir en contra del progreso", las imágenes que se suceden son provocativas, en el mejor sentido de la palabra. El fílmico intervenido, coloreado, con imágenes yuxtapuestas y con sonidos sumamente expresivos -una banda sonora cargada de sintetizadores, como si estuviéramos inmersos en una ciencia ficción- dan nacimiento a una experiencia poderosa, plástica, extrañamente nueva. "Una gota de luz que entra y penetra", enuncia Baca, en pura referencia a la experiencia del nacimiento de la criatura cinematográfica.  
 
Ezequiel Vega

 

Proyecciones
Hoy, mar 21, 13.10, ALD 4
Hoy, mar 21, 21.20, ALD 4
Mié 22, 13.10, ALD 4

 

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