Tierra de valientes

La sección que se convirtió en una de las más esperadas de cada edición, vuelve con una selección de primera. Siete títulos ideales para los cinéfilos que saben que entrar a una sala es siempre –en algún punto- entrar a otro estado de conciencia.
 
Las películas secretas, aquellas que no llevan la firma de un autor consagrado y que probablemente tengan que pelear para conseguir un estreno comercial posterior, son las joyas preciadas de todo Festival. Estados Alterados es una colección de las películas más libres, aventureras y arriesgadas. Una oportunidad única que no debemos dejar pasar.

Como Peter Scarlet señaló en la presentación de la edición 32º, la programación está marcada por la inmigración y el exilio como una temática constante en varios títulos.
El Mar la mar -de la dupla Sniadecki-Bonnetta- se concentra en esa frontera tan caliente que separa a México de Estados Unidos. Sus dos primeras secuencias son radicales. La primera con un silencio inquietante, la otra casi sin imágenes. Como si los directores nos exigieran estimular la mirada y el oído para hacerlos trabajar activamente, no recibir imágenes con un sentido cerrado, si no completarlas y cuestionarlas. Una mochila abandonada en el medio del desierto. Un patrullero de frontera atravesando la noche con una linterna. Botellas de agua colgando de árboles, como guirnaldas apocalípticas. Toda imagen tiene una historia secreta que se puede intuir o adivinar. Sniadecki y Bonnetta consiguen contar las vidas de estas personas que desafian a la muerte, sin resignar búsqueda formal. El mar la mar consigue ese prodigio tantas veces anhelado de combinar poesía y política.  
 

Por su parte, From a year of non-events de Ann Carolin Renninger & René Frölke es una película a contramano. En tiempos en que el pitching determina si una película nace o muere, el digital es hegemónico, y la obligación de pensar en nichos de mercado resulta casi inevitable, un documental como este es un pequeño gran milagro. Filmado con cámaras de súper 8mm y 16mm, From a year of non-events se propone capturar la belleza cotidiana en la casa de Willi -un anciano del norte de Alemania- que vive su rutina como si estuviera detenido en el tiempo. La luz que entra por la ventana, las gallinas que picotean el suelo. Cada pequeño detalle es visto con la atención y la fascinación del que sabe que retrata un momento único e irrepetible. Renninger y Frölke encuentran lo trascendental en lo cotidiano, y no dudan en dejar registro de todo lo que el olvido amenaza con devorar, con la convicción militante de que la verdadera belleza se esconde en esos lugares. 

El virtuosismo de Travis Wilkerson es innegable. Su último documental busca seguir las causas y consecuencias de un asesinato ocurrido hace medio siglo. Del hecho no queda más registro que una pequeña mención en un periódico regional, y un par de segundos de una home movie en la que se ve al asesino en una fiesta familiar. A pesar de estas limitaciones Did you wonder who fired the gun? tiene la fuerza de un thriller policial angustiante que mantiene al espectador en vilo desde sus créditos iniciales. La maestría de Wilkerson consiste en poder encontrar los ecos secretos que la violencia racial del siglo XX tiene en el presente. Los efectos visuales y la banda sonora - diseñada minuciosamente- están en función de un objetivo político radical: Darle fuerza e impacto a las injusticias y las violencias naturalizadas, que quedan en el olvido.         

Todos los títulos de Estados Alterados son una posibilidad de expandir los límites de eso que conocemos como cine. Ser valientes tiene recompensa, y estos directores son la prueba de eso.
 
Cristian Ulloa

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