Universos de historias - Segunda Parte

Se presentan hoy los cortos en Competencia. Aquí, la palabra de sus directores. 

Pixied
, de Agostina Ravazzola, Gabriela Sorroza  – Argentina – 2017 – 9´
Quisimos con Pixied hablar de la rutina de la vida moderna. De cómo a veces los objetos pueden gobernar tu vida. De cómo a veces vivimos como si estuviéramos en piloto automático y como si no pudieras tener el control de tus días. Y decidimos enmarcarlo en el descubrimiento de que él, en realidad, es un personaje, un muñeco dentro de un set de filmación. Sólo cuando descubre la verdad y entiende lo que realmente es él, es cuando puede rebelarse y encontrar el escape de su rutina y los objetos que lo persiguen y sujetan. Somos animadoras antes que realizadoras, y nos expresamos a través de este género. No encontramos mejor herramienta expresiva que hacer uso del propio lenguaje de la pixilación, técnica que sostiene esta obra y que le da forma y contenido a la vez.

 
Doce clavos, de Paula Hernández – Argentina – 2017 – 15´  
El corto nace del deseo de filmar. Entre el tiempo de espera de los largometrajes, aparece la pulsión urgente de salir a rodar. Doce clavos está escrito hace tiempo, pero guardado en un disco rígido que por accidente (¡y por fortuna!) es abierto en el momento preciso. Entonces, vuelvo a trabajar, focalizándome en las últimas horas de una relación. Sin necesidad de hacer juicios de valor, me interesa indagar en la fragilidad emocional de los vínculos. La belleza de la tristeza, el retrato crudo de los cuerpos desnudos, el paso del tiempo de esos mismos cuerpos y la soledad de los personajes, donde lo aparentemente inofensivo termina siendo devastador. Doce clavos es lo que la noche enmascara, pero que la luz del día nos exige ver.
 

En la sorprendente era de la comunicación, de Augusto González Polo – Argentina – 2017 – 15´  
Siento que en los tiempos que corren las relaciones humanas se ponen en crisis por factores externos hasta hace pocos años ni siquiera existentes. El hecho de levantar la vista en cualquier vereda o medio de transporte de la ciudad y ver a todos los peatones mirando sus celulares es un síntoma de algo que todavía no sabemos en qué irá a terminar. Todo esto cobra otra magnitud cuando esas costumbres se observan en contextos donde hasta hace poco era difícil reconocer en qué década estábamos viviendo. Lejos de las ciudades, donde todo aparece en las mismas proporciones pero en otras cantidades, estos usos y costumbres adquieren otro volumen.
 

Miedo, de Juan Pablo Menchon – Argentina – 2017 – 10´    
Este corto estuvo mucho tiempo con ganas de rodarse (casi se hace en Madrid hace mucho tiempo; casi se hace en Capital no tanto tiempo atrás), pero el día que conocimos a Ari y al Peque nos dimos cuenta de que los habíamos estado esperando desde el primer día. No hay nada más importante para filmar a un perro y a un niño que la amistad entre ellos; y estos dos amigos son uno. Así como aparecieron ellos, viajamos nosotros por la Ruta 2, envueltos en un acto mágico de 4 días, buscando amaneceres, armando fuegos, desordenando tubos de ensayo, empañándonos con el vapor de la pileta, siete amigos amores compañeros hermanos primos, haciendo una película de la forma más hermosa posible. Ari no conoce el mar, tampoco fue nunca al cine, y no me parece casual. Creo que la magia todavía anda dando vueltas.

 
Pasión oriental, de Santiago Korovsky – Argentina – 2017 – 13´
La película  surgió a partir de un ejercicio de dramaturgia en el taller de Mauricio Kartún, hace muchos años. Una pareja llega a la habitación de un hotel alojamiento, en lo que puede ser su último encuentro. Es, de alguna manera, un cortometraje sobre las dificultades para entregarse y comprometerse. Puse algo de mis experiencias en clave de humor, y funcionó como una especie de exorcismo respecto de una etapa de mi vida. Después de algunas reescrituras, una beca del Fondo Nacional de las Artes me ayudó a llevarlo a cabo. 


Proyecciones
Hoy, lun 20, 15.50 ALD4

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