El horror dentro nuestro

Downhill potencia el género terror al recurrir a los bosques chilenos y a sus laberínticos senderos, y demuestra que el miedo a lo desconocido siempre se produce en las entrañas de cada uno de nosotros.

«Penetramos más y más espesamente en el corazón de las tinieblas (...) 
Tuve la sensación de haber puesto el pie en algún tenebroso circulo del infierno»
Joseph Conrad, Heart of Darkness
 
 
 

El cine de terror chileno tiene la característica de ser relativamente joven; en realidad, toda América Latina está en un constante despertar del género -no tanto del público, que demuestra que realmente necesita de estas emociones, sino de productoras que arriesgan y generan tales largometrajes-. Chile es, desde los últimos años, uno de esos países que apuesta al terror y al suspenso, y uno de los nombres a destacar es el de Patricio Valladares. 

Downhill es una co-producción con Estados Unidos y cuenta un elenco internacional, pero recurre a elementos propios del cine de bajo presupuesto con una utilización digna y efectiva. Esta economía de recursos se sostiene por los elementos intertextuales que pueden pensarse desde dentro del film, y sobre todo dentro del género.
 
Shivers meets Cabin fever meets The Blair witch project, ni más ni menos. Es decir, hay un bosque ominoso, una cabaña, dosis de gore, elementos lovecraftianos y una pareja de bikers que no pertenecen a ese espeluznante escenario natural.
 
Y aquí radica la fuerza de Valladares para generar tensión y para desorientar tanto a los protagonistas como a los espectadores. Las cosas suceden a través de un riguroso guión en el que uno siempre se encuentra unos pasos atrás del evento por venir, con la sensación de que todo puede suceder. 

Downhill -cuya traducción literal es «cuesta abajo»- representa exactamente eso, una bajada del terreno,  y Valladares lo convierte en metáfora de una caída hacia el corazón de las tinieblas. Un horror que comienza a plena luz del día y, en su viaje hacia la noche, interna a los personajes en una serie de extraños rituales, misteriosas acciones y una dosis de ultraviolencia.  La línea entre lo real y lo sobrenatural se vuelve muy fina y el paso del día a la noche en lo más profundo de ese bosque desconocido sólo puede llevar a un descenso inevitable al mismísimo infierno.

Ezequiel Vega
 
 

Proyecciones:
Hoy, Vie 25 nov -  22.00 - ALD 4
Sáb 26 nov - 19.10 - ALD 4
Dom 27 nov - 22.00 - ALD 4

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