El ojo en el cielo

De la mano de Hernán Moyano y de Pablo Santamaría, el público del Festival conoció el emprendimiento en el cual invirtieron años de trabajo: las proyecciones Fulldome, que prometen revolucionar las formas narrativas y las tecnologías del mundo del cine. 

Con un título como "Algo realmente grande está sucediendo en Latinoamérica”, toda charla suena prometedora. Y de la mano de los invitados Hernán Moyano -productor, director y montajista- y Pablo Santamaría –astrónomo, Director de contenidos del Planetario de La Plata-, el nombre está más que justificado. 

Belisario, el pequeño gran héroe del Cosmos es un proyecto Fulldome en desarrollo que involucra tecnología audiovisual proveniente de los Planetarios. Moyano -quien realizó trabajos de cine de género como Habitaciones para turistas y No moriré sola- se interesó en modos de producción que se guiaran por esquemas propios, para poder filmar con continuidad y marcar su propio camino. "La industria plantea estructuras; nosotros queríamos romperlas”, explica. 

Esta serie animada está producida por una institución pública -la Universidad Nacional de La Plata- y una de los primeras ideas propulsoras de la película era la de acercar a la gente al planetario. La sorpresa fue cuando Moyano pensó en la posibilidad de crear una historia de ficción que aproveche esos recursos. 

"Si el cine ya es emocionante, imaginen lo que sucede cuando no existe el fuera de campo; cuando nada queda afuera”, comenta el productor platense. "Lo más impresionante es que no existe el borde de pantalla y se pierde el horizonte”. Ambos entrevistados entienden a la experiencia como cine inmersivo, donde todo sucede alrededor del espectador. 

"Es como cine en 3D pero sin anteojos. Incluso va más allá de eso, porque el cerebro lo decodifica de otra manera. La gente reacciona físicamente frente a lo que pasa en la pantalla”, comentan. 

Algo que esta dupla tenía muy en claro era la generación de un contenido local, con talento nacional. Con un diseño apoyado en una estética vintage, con una labor artística de mucho peso pero con el presupuesto más bajo posible, trabajaron junto al Estudio Celeste, una casa abocada al diseño de stopmotion y a la animación tradicional. "Los dispositivos son muy caros, pero nuestra idea es economizar los recursos con un gran nivel de calidad. El Domo -la pantalla utilizada en los Planetarios- trabaja con dos proyectores 4K, a 4096 X 4096, como un círculo perfecto”, detalla Santamaría. "Fue una experiencia iniciática. Era un desafío intentar hacerlo; el mejor modo era yendo al Domo y probar”.  

Este es un producto que tiene un cambio radical en la mira; es una idea que podría revolucionar no sólo la forma de producción sino el modo de ver cine. El estudio trabajó un modo de storyboard que implicaba el dibujo de viñetas continuadas horizontalmente, como si se tratara de un solo cuadro panorámico. Y desde el diseño sonoro, el equipo tiene pensado trabajar con una espacialidad en 5.1, en conjunto con lo monumental de la experiencia visual. 
 
El producto Fulldome no sólo ofrece el disfrute de animaciones proyectadas sobre el Domo; las intenciones de sus directores se dirigen hacia otras áreas. 
"La idea es expandir el universo, apuntar a lo educativo”, cuenta Santamaría. "Ir a las escuelas, diseñar historietas, revistas y libros educativos, más allá de la astronáutica o la astronomía”. Incluso puede extenderse hacia la realidad virtual, el mundo de los videojuegos e incluso la venta de merchandising. 

Moyano y Santamaría trabajan en paralelo con otro proyecto, El camino eterno; un documental filmado para el producto Fulldome. Y ya se encuentran en el desarrollo de una película -que utiliza la misma tecnología- a filmar con seis cámaras GoPro, para que nada escape al ojo del Domo. Las nuevas tecnologías no dejan de abrir puertas y caminos, y esto recién comienza.
 

Ezequiel Vega 

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