#QuiénEsQuién

Francisco Pérez Laguna

El programador histórico del Festival, quien tiene a su cargo la sección Mar de Chicos, comparte su gusto y la convicción de ser parte de un momento trascendental del cine argentino. 

 

 

 

 

Es realizador egresado de la ENERC y actualmente estudia la licenciatura en Folklore en la Universidad de las Artes. Sus inicios como espectador datan, según cuenta, “de muy pequeño, de la mano de mis padres en los cines de avenida Cabildo”. Iba religiosamente al Fantasy, el Mignon, el Lido y el General Paz, pero también a “la función doble de los domingos en el colegio Misericordia, hoy Auditorio Belgrano”. En su adolescencia ya se sumaron las películas argentinas de Olmedo, Porcel y Narciso Ibáñez Menta, tanto como todas las de Aries. Esos fueron también sus años de alquiler de VHS para ver “Comando, Rambo, Rocky, Conan, ¿Y dónde está el piloto?, Súper Secreto, Karate Kid, Volver al Futuro y una larga lista más”. Luego llegaría el tiempo del DVD para disfrutar de Welles, Eastwood, Scorsese, Tarantino, Woody Allen, Kubrick y Ridley Scott. 

 

Ingresó al Festival como asistente de programación en 1996 y es programador a partir de 2001. Su área es Mar de Chicos, la sección dedicada al exigente público infantil. Allí su criterio de selección otorga prioridad a aquellos títulos que difícilmente lleguen al cine comercial “ya sea por su formato o por su dificultosa rentabilidad”, detalla. 

 

Para esta edición recomienda especialmente todos los títulos de Panorama Autores y el largometraje iraní Sheeple, de Houman Seyyedi, programado en Nuevos Autores. “Y, por supuesto, todas las películas programadas en Mar de Chicos: Tito y los pájaros, Pachamama, Cartitas y el programa de cortos animados: To Me You Are Beautiful, Between the Lines, Bita y Cora, Blau, Lost & Found, Red Misterio y Sand Wanderer”. 

 

No duda en poner a Argentina en primer lugar dentro de los centros productores de novedades en el cine mundial. “Sin pecar de pedantería, creo que destaca por su búsqueda constante y creativa, sostenida por una mirada criolla y concreta, sea del género que fuere. Desde Pino Solanas hasta Naishtat, ese espíritu no cesa, pasando por Llinás, Rotstein, Diment, Martel, Yenni, Magariños, Frenkel entre tantos otros que admiro, por su empeño y sensibilidad, estén o no programados en el Festival”, concluye.

 

 

 

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