Joel Calero - «El cine que me interesa es el de los afectos»

Joel Calero presenta La última tarde en Competencia Latinoamericana 

Joel Calero presenta en Competencia Latinoamericana su segundo largometraje, La última tarde, película que ahonda en la dictadura peruana desde la mirada de una ex pareja de ex guerrilleros. En ese último vestigio de su historia personal, una tarde en la que se encuentran para firmar los papeles de divorcio, caminan a paso firme por la misma Lima que se descubre en continuo movimiento -casi como un personaje más- y descubren su presente a la sombra de un pasado que los determinó y los separó. Propuesta original para palabrear las épocas oscuras, no sólo de Perú, sino también de toda una región.

 

Es muy interesante la elección visual y narrativa de incorporar a la ciudad como un elemento en movimiento, y quizás hasta como un personaje más ¿Cómo surgió esa idea y qué elementos tuviste en cuenta para lograrlo?

Los protagonistas de La última tarde son una pareja de ex guerrilleros que se reencuentran por un solo día para divorciarse y ese único día hacen un ajuste de cuentas de su pasado emocional, pero también político. La presencia de la ciudad -y, en última instancia, de la realidad- era, entonces, un elemento importante pues ellos van a contraponer sus visiones de mundo, no solo de lo que pasó hace 19 años cuando ellos pensaron que la guerrilla era el camino, sino de ahora, de este presente en el que no caben muy bien. Por eso era importante que la realidad apareciera, con algunos detalles sutilísimos y acaso imperceptibles como, por ejemplo, la forma en que las clases altas usan a las empleadas domésticas.

¿Cómo trabajaste con los actores la característica particular de sostener la trama solo con dos protagonistas, y en continuo diálogo?

Yo sabía, desde un inicio, que el mayor desafío de esta película era sostener la atención del espectador teniendo en cuenta que, en escena, solo había dos actores y sus diálogos. Por eso, dos meses antes del inicio de rodaje, nos encerramos a reescribir cada línea del guion, buscando que los actores le imprimieran su propia sintaxis, sus vocablos, su propia prosodia; esa era la única manera de que fueran fluidos y verosímiles. Además, eso fue un proceso que nos sumergió en inmensas batallas verbales por los aspectos ideológicos en juego. Por otra parte, esos diálogos alternan e imbrican los aspectos emocionales de pareja con los políticos de una manera natural, y fluida, y eso era exactamente lo que pasaba con las militancias políticas de los setentas y ochentas en Latinoamérica.

¿Cómo surge la idea de tu largometraje?

El cine que a mí me interesa es el cine de los afectos, ese cine que hurga entre los pliegues de las historias emocionales. La última tardeestá en esa línea y el germen primero fue una carta que yo le escribí a un viejo amigo en la que, básicamente, le cuestionaba el uso algo grandilocuente y solemne de la palabra "pueblo" como si esta tuviera todavía ese aroma a "conciencia de clase" de los '70 u '80, y que está presente en los poemas de Benedetti o en algunos filmes de Ettore Scola. A mí me parecía que este amigo querido estaba todavía atrapado en esas palabras-dinosaurio sin poder ver que, ahora, él era mucho más real; acaso menos poético o poetizante, pero mucho más auténtico y potente. Algunas líneas de esa carta se convirtieron en las interpelaciones de Laura hacia Ramón el día que -19 años después de haberse separado como pareja y como militantes radicales- se reencuentran para firmar su divorcio y viven un día intenso lleno de revelaciones y fricciones.

¿Qué elementos tuviste en cuenta para tocar un tema tan sensible para la sociedad peruana, y por qué no también, para toda Latinoamérica?

En el Perú, a diferencia de Uruguay, donde un ex-guerrillero tupamaro como José Pepe Mújica fue presidente de la república, quienes han participado de la subversión están absolutamente proscritos. Y demonizados con el rótulo de "terroristas”. Sin embargo, como escribió muy lúcidamente Alberto Gálvez Olaechea, un ex líder emerretista, hablar de "terroristas” pone el tema en el ámbito de la psicopatología y no en el de la sociología o la historia. Por eso, me parecía importante que, por primera vez en el cine peruano, los dos protagónicos sean, pues, unos ex militantes subversivos, o ex guerrilleros, o ex terroristas (como la ideología de cada uno quiera y necesite llamarlos). Creo que eso es necesario para poder transitar la llamada reconciliación.

¿Cuáles son tus expectativas de presentar tu segundo largometraje de ficción en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata?

Me produce una inmensa felicidad que la premiere latinoamericana sea en Mar de Plata, porque me gustaría percibir cómo resuena la película en países como Argentina que, al igual que Perú y casi toda Latinoamérica, estuvo remecida por la violencia subversiva y política. Además, tengo una razón, acaso más íntima: para la construcción de su personaje, yo le di a Katherina D’Onofrio, mi actriz protagónica, un libro, Mujeres guerrilleras de la escritora argentina Marta Diana -que me prestó mi suegra cordobesa-. Y Katherina tuvo ese libro como su libro de cabecera durante todo el rodaje.

 

Agustina Salvador

Proyecciones:
Hoy, vier 25, 10.20 - CIN 1
Vier 25, 21.40 - CIN 1
Sáb 26, 16.00 - CIN 1

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