Cortos Argentinos

La esencia de una idea

La Competencia Argentina de Cortometrajes presenta este año diez creaciones en las que la duración marca el ritmo de un formato expresivo con sus particularidades y reglas propias. Espacio de experimentación y de curiosas ideas, o simplemente el modo de convertir un sobrante fílmico en un novedoso mundo audiovisual.  En esta sección, jóvenes y ávidos directores se animan a hacerle culto a la brevedad.  

 
Despechada, de Jazmín Stuart – Argentina – 2017 – 13´

Despechada es un pequeño relato que escribí hace muchos años y que, en la búsqueda de la trama para un cortometraje, resurgió. Algo del humor negro, del romanticismo trágico me atraía para actuar y dirigir. Y, sobre todo, la idea de contar una historia casi sin salir de un auto.


Doce clavos, de Paula Hernández – Argentina – 2017 – 15´  

Doce clavos nace del deseo de filmar. Entre el tiempo de espera de los largometrajes, aparece la pulsión urgente de salir a rodar. Doce clavos está escrito hace tiempo, pero guardado en un disco rígido que por accidente (¡y por fortuna!) es abierto en el momento preciso. Entonces, vuelvo a trabajar, focalizándome en las últimas horas de una relación. Sin necesidad de hacer juicios de valor, me interesa indagar en la fragilidad emocional de los vínculos. La belleza de la tristeza, el retrato crudo de los cuerpos desnudos, el paso del tiempo de esos mismos cuerpos y la soledad de los personajes, donde lo aparentemente inofensivo termina siendo devastador. Doce clavos es lo que la noche enmascara, pero que la luz del día nos exige ver.


En la sorprendente era de la comunicación
, de Augusto González Polo – Argentina – 2017 – 15´  

Siento que en los tiempos que corren las relaciones humanas se ponen en crisis por factores externos hasta hace pocos años ni siquiera existentes. El hecho de levantar la vista en cualquier vereda o medio de transporte de la ciudad y ver a todos los peatones mirando sus celulares es un síntoma de algo que todavía no sabemos en qué irá a terminar. Todo esto cobra otra magnitud cuando esas costumbres se observan en contextos donde hasta hace poco era difícil reconocer en qué década estábamos viviendo. Lejos de las ciudades, donde todo aparece en las mismas proporciones pero en otras cantidades, estos usos y costumbres adquieren otro volumen.

Miedo, de Juan Pablo Menchon – Argentina – 2017 – 10´    

Miedo estuvo mucho tiempo con ganas de rodarse (casi se hace en Madrid hace mucho tiempo; casi se hace en Capital no tanto tiempo atrás), pero el día que conocimos a Ari y al Peque nos dimos cuenta de que los habíamos estado esperando desde el primer día. No hay nada más importante para filmar a un perro y a un niño que la amistad entre ellos; y estos dos amigos son uno. Así como aparecieron ellos, viajamos nosotros por la Ruta 2, envueltos en un acto mágico de 4 días, buscando amaneceres, armando fuegos, desordenando tubos de ensayo, empañándonos con el vapor de la pileta, siete amigos amores compañeros hermanos primos, haciendo una película de la forma más hermosa posible. Ari no conoce el mar, tampoco fue nunca al cine, y no me parece casual. Creo que la magia todavía anda dando vueltas.


Motocross, de Francisco Chiapparo – Argentina – 2017 – 15´

Luego de casi dos años sin filmar, decidí encarar un proyecto que reflejara algunas de las inquietudes que acumulé a lo largo de ese tiempo. El desafío en Motocross era hacer una comedia a través de las frustraciones de Vero, una actriz en plena crisis de los 30, desempleada, que está por presentarse a un casting que de por si la avergüenza, pero con la esperanza de que se trate tan sólo de una etapa. Me interesaba mostrar ese optimismo en la protagonista, a pesar de sus frustraciones, y por qué no, a pesar de las mías.


¡No!, de Pedro Maccarone, Max Franco  - Argentina - 2017 – 12´

¡No! surgió ante los reiterados y cada vez más preocupantes casos de violencia de género que vienen azotando a la Argentina en los últimos años. Nuestra intención fue mostrar, a través de un plano secuencia, con qué facilidad y crudeza suelen ocurrir estas terroríficas historias que, lamentablemente, son realidad. El género de terror es uno de los que más nos caracteriza como realizadores y estábamos convencidos de que combinaba perfectamente con la temática, de la cual nos hemos nutrido para crear nuestra propia historia.


Pasión oriental, de Santiago Korovsky – Argentina – 2017 – 13´

Pasión Oriental surgió a partir de un ejercicio de dramaturgia en el taller de Mauricio Kartún, hace muchos años. Una pareja llega a la habitación de un hotel alojamiento, en lo que puede ser su último encuentro. Es, de alguna manera, un cortometraje sobre las dificultades para entregarse y comprometerse. Puse algo de mis experiencias en clave de humor, y funcionó como una especie de exorcismo respecto de una etapa de mi vida. Después de algunas reescrituras, una beca del Fondo Nacional de las Artes me ayudó a llevarlo a cabo.


Pixied, de Agostina Ravazzola, Gabriela Sorroza  – Argentina – 2017 – 9´

Quisimos con Pixied hablar de la rutina de la vida moderna. De cómo a veces los objetos pueden gobernar tu vida. De cómo a veces vivimos como si estuviéramos en piloto automático y como si no pudieras tener el control de tus días. Y decidimos enmarcarlo en el descubrimiento de que él, en realidad, es un personaje, un muñeco dentro de un set de filmación. Sólo cuando descubre la verdad y entiende lo que realmente es él, es cuando puede rebelarse y encontrar el escape de su rutina y los objetos que lo persiguen y sujetan. Somos animadoras antes que realizadoras, y nos expresamos a través de este género. No encontramos mejor herramienta expresiva que hacer uso del propio lenguaje de la pixilación, técnica que sostiene esta obra y que le da forma y contenido a la vez.


Son, de Alejo Santos – Estados Unidos – 2017 – 8´

Son surgió de la experiencia con la distancia y con mi reciente paternidad. Tiene también una carga político-medio ambiental. No me gusta la palabra manifiesto, pero las palabras del protagonista tienen un peso específico que exceden su relación con su hijo. Sin olvidar que la ciencia ficción es un género que porta casi siempre una crítica a la sociedad de la que es contemporánea.


Y ahora elogiemos las películas, de Nicolás Zukerfeld – Argentina – 2017 – 9´

Empecé a filmar este cortometraje por dos casualidades: me habían regalado una lata de 16 mm. vencida que guardaba hace mucho, y unos amigos necesitaban filmar una escena con fuegos artificiales para un cortometraje en la terraza de los padres de mi novia. Luego surgió el nombre de Manny Farber, un crítico y pintor norteamericano por el cual me había interesado últimamente y cuyos textos no habían sido muy traducidos al castellano. Partiendo de un texto suyo, se me ocurrió que el personaje de Lucas Granero (amigo, crítico y cineasta) podía traducirlo durante la película y desarrollar esa pequeña línea argumental. Pienso este cortometraje como un microscopio que me permite ver gente que sirve café, traduce, fotocopia, busca trabajo, dibuja o filma; pequeñas tareas, como termitas, iluminadas por una vela.

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