#Masterclass

La fábrica sonora

El legendario productor de sonido Marc Berger, responsable de El padrino II y Apocalypse Now, entre muchas otras, y ganador de cuatro Oscar, pasó por el 33° Festival a dar una Masterclass y a conversar sobre las transformaciones sonoras que fueron posibles gracias a los avances tecnológicos.

 

 

 

En tu larga carrera trabajaste con una leyenda del cine como Walter Murch. ¿Qué recuerdos tenés de tu trabajo con él en films como El padrino II y Apocalypse Now?

Estaba mostrando una película para la que había hecho la banda de sonido; era un documental sobre California registrado desde un helicóptero, y su banda de sonido era muy impresionista. La estábamos mostrando en el estudio de Francis Ford Coppola, y Walter Murch la estaba viendo. Cuando terminó, se acercó a mí y me dijo: “¿Fuiste vos el que hizo la banda de sonido de eso?”. Yo le dije que sí. “Bueno, ahora estoy trabajando en una película y necesito algo de ayuda; tal puedas sumarte”. Yo le dije: “Claro, ¿qué película es?”, y él me contestó: “La conversación”, de Francis Ford Coppola. Pero se atrasó varias veces, y yo mientras tanto me fui a Cuba por seis semanas para trabajar en una entrevista con Fidel Castro, y cuando volví, Walter estaba trabajando con El padrino II. Y me dijo: “Recién volviste de Cuba. Quiero que hagas todo el sonido para la secuencia de Cuba y que lo mezcles. Así que ese fue el primer largometraje en el que trabajé, y luego Walter y yo hicimos la mezcla juntos. Gracias me introduje en los largometrajes. No está nada mal, ¿no? (Risas). Walter era muy callado. Es un pensador muy metafórico. No hablábamos demasiado; solo hacíamos esto y aquello… Pero me enseñó muchísimo. Luego de esa película me fui por mi cuenta e hice Atrapado sin salida, Walter y yo nuevamente y muchas personas más hicimos Apocalypse Now, y luego hice Amadeus, Los elegidos de la gloria, Terciopelo azul… Así que creo que fue más que nada una combinación de haber estado en el lugar correcto en el momento indicado y mucha suerte, porque fue en esta época, entre 1970 y 2000, que el norte de California –San Francisco y Berkeley, donde vivo– era un centro de trabajo creativo de sonido para películas, y gente como Francis Coppola, George Lucas y Phil Kaufman y otra gente venían a región de la bahía de San Francisco para hacer el sonido lejos de Los Ángeles y de los productores. Allí pudimos desarrollar un método de trabajo particular que era muy colaborativo, y muchos directores lograron apreciarlo.

 

¿Cómo creés que cambió la forma de trabajar y pensar el sonido en el cine desde que empezaste a trabajar hasta el día de hoy?

Cuando empezamos, todo era monofónico. Todo se hacía en cinta magnética, no había computadoras; todo había que hacerlo de forma física. Y luego llegó el estéreo, y luego el Dolby, con el surround. Todo comenzó a centrarse más en la creación del espacio, tanto a ambos lados de la pantalla como detrás de ella, en mover las cosas… Y todo eso se hacía para que la gente tuviera una sensación de espacio. Y aprendimos, por ejemplo, que si bien uno puede mover el diálogo alrededor de la pantalla, eso distrae mucho. Y resulta que el ojo es un muy buen oído, es decir, si alguien está hablando del lado derecho de la pantalla, el sonido no tiene que venir de ese lado de la pantalla; el ojo va a hacer que parezca que viene de ese lado. Si uno termina moviendo el sonido hacia ahí, debido a la manera en que nuestro sistema nervioso está configurado, casi que tenés que mirar hacia ahí, porque tenemos inculcado el hecho de mirar hacia la fuente del sonido, especialmente una voz. Y eso podía distraer mucho, porque tal vez uno quiera mirar a otra parte de la pantalla o a la pantalla entera. Así que, por lo menos en el norte de California, usábamos esta nueva expansión de dimensiones para crear espacio. Y luego llegaron las computadoras, y pasó lo siguiente: en los viejos tiempos, cuando estábamos trabajando con cinta, había mucho trabajo detrás del hecho de hacer un corte. Había que tomar un pedazo de película, ponerlo en la empalmadora y empalmarlo y luego usar cinta scotch… Así que pensabas en los cortes antes de hacerlos porque, si querías deshacer un proceso, llevaba mucho trabajo. Es por eso que se tomaban muchas decisiones antes de tiempo, así que cuando llegabas al proceso final, ya se habían tomado cientos de miles de decisiones; representaba tus propias ideas sobre la película en cuestión. Con la llegada de las computadoras, se volvió tan fácil hacer o deshacer un corte que la gente comenzó a posponer decisiones. Así que uno de los cambios más grandes que llegaron con la presentación de la tecnología digital en el cine era ese: posponer decisiones. Cuando apareció el estéreo, grabábamos mucho haciendo ping-pong de canales, y decíamos: “Oh, ¡mirá lo que puedo hacer! Puedo escuchar la pelota ir de un lado al otro”. Creo que hoy estamos en esa misma fase con las nuevas tecnologías, donde escuchás gente caminando y voces que vienen desde atrás y desde arriba, y la música en todos lados… La gente está intentando dilucidar cómo usar esta nueva tecnología. Si mejora o no la experiencia de ir al cine es algo que todavía está en veremos.

 

 

Masterclass Mark Berger: Cómo escuchar películas

Viernes 16 - 11:00 - Cine Los Gallegos

 

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