Mejor Largometraje Latinoamericano - «Martírio», de Vincent Carelli, Ernesto De Carvalho y Tatiana Almeida

"La única acción posible en estos momentos es la película, para compartir, informar, gritar a los cuatro rincones del mundo, y en la cara del país, esta barbarie”. Vincent Carrelli, como conductor de un grupo de cineastas comprometidos íntimamente con el drama de los indios guaraní-kaiowa en Mato Grosso del Sur, define a la situación actual de las comunidades como la más dramática en más de 100 años de conflicto con el gobierno brasilero. Martírio es la denuncia audiovisual, respaldada por imágenes de archivo de casi cuarenta años de trabajo con los indígenas, y es la voz que unifica esas voces que son desoídas por "acciones etnocidas”. Es la cruel síntesis de un conflicto que no vislumbra una solución en un futuro cercano, y a la vez, la obra que resume "años de trabajo como indigenista y como cineasta”.

Charlamos con Vincent Carelli:

¿Cómo nace el interés en el tema de Martírio?

Con más de cuarenta años de vivir y trabajar con los pueblos indígenas, todo lo que afecta a los indios me afecta demasiado. El caso del genocidio de los índios guaraní-kaiowa, es la situación más dramática de la realidad indígena brasileña contemporánea. El número de homicidios creció de forma exponencial a partir de 2011. Fue ahí que tomé la decisión de emergencia de reconectarme con este drama y enfrentar el desafío de esta película.

Llama mucho la atención la cantidad y calidad del material de archivo utilizado, ¿cómo fue la búsqueda y la selección de los archivos para contrastar con la realidad de hoy y la historia contada por sus propios protagonistas?

Fuimos a buscar la historia del origen del despojo de los indios, y nos pareció que era un proceso muy bien documentado, incluso en los documentos oficiales. Sobre la cuestión de fondo es la historia de la relación autoritaria del Estado brasileño con las poblaciones indígenas y su proyecto de disolución etnocida de los indios en general.

¿Cuáles fueron los desafíos a la hora del rodaje?

El desafío fue testimoniar la opresión violenta que estas personas viven día a día, sentir la rebelión, la indignación, y la tristeza de la impotencia ante la situación. La única acción posible en estos momentos es la película, para compartir, informar, gritar a los cuatro rincones del mundo, y en la cara del país, esta barbarie.

¿Cómo fue el proceso de investigación para generar una película que trata el tema desde una profundidad llamativa?

Esta película es una especie de síntesis de mi trabajo como indigenista y cineasta. Reflexioné y viví estas cuestiones durante toda mi vida, y esta trilogía de la queMartírio forma parte, junto con Corumbiará -2009- y la futura Adiós Capitán -en producción-, es un balance de la historia de las personas con las que viví y me involucré durante décadas.

Dada las características del registro, ¿qué pueden contarnos de la experiencia de filmación a través de los años? Y ¿cuáles son sus pensamientos al ver que esa realidad se prolonga como si no hubiese una salida en un futuro cercano?

La situación política de Brasil se ha deteriorado mucho en los últimos tiempos, y el futuro parece sombrío para todos nosotros, ni que pensar para los indios. Sólo la sociedad civil brasileña puede interceder en favor de los indios y contra este genocidio intolerable. Martirio es un recurso frente a un choque dramático que parece no tener fin.


A. S.

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