¡Y el cine nos atrapó!

 

 

 

Y llegó el final. La gran fiesta del cine tuvo un cierre de lujo en la Sala Astor Piazzolla del Teatro Auditorium. Se vivieron nueve días a puro arte audiovisual, celebrando junto sus creadores, magia y emociones. Más de 400 películas y 120 mil espectadores confirman la excelente repercusión de la 30° edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

La ceremonia de clausura abrió con un show de jazz de Los cuatro vientos, que rememoró temas clásicos de films de la Edad Dorada de Hollywood. Bajo la conducción de Gabriela Radicce, estuvieron presentes la Presidente del INCAA, Lucrecia Cardoso y la Ministra de Cultura, Teresa Parodi, que agradecieron la transformación en los medios de comunicación que se generaron durante los últimos 12 años.

"Me re gusta estar acá”, afirmó Parodi, "el cine es construcción de identidad: la cámara desnuda la cultura. Como decía Leonardo Favio, nuestra función es testimoniar la historia. Ser memoria. El festival brinda calidad y trascendencia, potenciado por políticas de estado que repatrían el talento. Aplaudo esta jornada final y agradezco al Festival por enriquecer nuestras vidas con este arte”.

De esta forma se dio pie a la entrega de premios del cierre de esta edición, donde no faltaron momentos genuinamente emotivos como la entrega del galardón del DAC -Sindicato de Directores Cinematográficos- a Diego Gachassin y Matías Scarvaci, directores de Los cuerpos dóciles, que también ganaron la Mención especial del Jurado de la Competencia Argentina.

A continuación, se hizo entrega del Primer Premio Alfredo Alcón a la labor interpretativa del año. El reconocimiento fue para el actor y comediante, Guillermo Francella, quién se mostró honrado de recibir un premio con el nombre de uno de sus principales referentes, que además se convertiría en un colega y amigo del protagonista de El clan.

Posteriormente, subieron al escenario los ganadores de los concursos de ensayos, mejores trailers y afiches, y se dio a conocer el premio del público al film Remember, de Atom Egoyan. El director no estuvo presente en la ceremonia, pero transmitió un mensaje a través del programador Pablo Conde: "Haber estado en Argentina y ganar ese reconocimiento es un sueño hecho realidad, nunca pensé que iba a recibir una recepción tan afectiva”.

Más adentrada la ceremonia se entregaron los premios a los directores que formaron parte del primer Lobolab.

Mención especial del Jurado para Antawara -Bolivia-, de Carlos Piñeiro, producida por Juan Pablo Piñeiro. Por la visión que este proyecto y su equipo propone, fiel a su lugar de origen y cargado de una originalidad que atraviesa su estructura, como también la forma de trabajo para este cine independiente.

Segundo Premio LoboLab para Pólvora en el corazón -Guatemala/México-, de Camilia Urrutia, producida por Inés Nofuentes, por la originalidad de la propuesta y el coraje de su directora, este jurado quiso otorgarle la posibilidad de viajar para darle todas las oportunidades de conexiones y abrirse al mundo.

Por último, el Primer Premio LoboLab fue para Los Colonos –Chile-, de Felipe Gálvez, producido por Dominga Sotomayor y Matías Hernández. Por la fuerza y la calidad de su propuesta, porque es un director promisorio con una productora de talentoso recorrido, y porque este premio permitirá el desarrollo de su proyecto que sin duda llegará muy lejos.

Y llegó el momento de los premios oficiales. Fue muy emotivo el discurso de Pablo Caimatí, ganador del premio al mejor director de cortometraje argentino por Gomorra: "Tengo muchas ganas de seguir haciendo esto”, afirmó. El mejor corto argentino fue para Fantástico, de Tomás Sposato. "Vengo hace 12 años como espectador. Ganar un premio es demasiado".

Por su parte, Fernando Salem, que recibió el mérito a mejor director de la Competencia Argentina por Cómo funcionan casi todas las cosas, compartió el reconocimiento con sus técnicos: "Yo solo tuve la oportunidad de conducir un equipo excelente”.

La mejor película de la Competencia Argentina fue para El movimiento, de Benjamín Naishtat, que no estuvo presente pero lo recibió su productor, Federico Eibuszyc, que afirmó que si la película tuvo una excelente repercusión es porque "Benjamín hizo lo que quiso y todos lo dejamos hacer lo que quería”.

La Competencia Latinoamericana tuvo dos ganadores. El mejor cortometraje en competencia fue para Natural Arpajou por Princesas. "Voy a comenzar a realizar largometrajes para no ganarme la enemistad de los cortometrajistas”. El premio a la mejor película latinoamericana fue para Santa Teresa & otras historias, de Nelson Carlo De Los Santos Arias, basada en la novela 2666, de Roberto Bolaño.

Entre los premios Astor a la Competencia Internacional se destacaron los films El club, de Pablo Larraín -mejor guión y mejores actores a Alfredo Castro, Roberto Farías, Jaime Vadell y Alejandro Goic- y la La luz incidente, por la que Érica Rivas se llevó el Astor a la mejor actriz. El director Ariel Rotter lo recibió en su nombre y destacó: "lo que pasó con la película en el festival fue increíble”.

 

 

Ivan Ostrochovský fue el ganador del Astor al Mejor director por Koza. Pablo Conde recibió el premio en su nombre y afirmó que para el realizador fue una experiencia asombrosa y no se quería ir del Festival.

Por último, se dio a conocer al ganador del Astor de Oro a la Mejor Película de la Competencia Internacional del 30° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. El galardón, entregado por el presidente del Festival, José Martínez Suárez, y el presidente del jurado, Marco Müller, fue para El abrazo de la serpiente, de Ciro Guerra, coproducción entre Colombia, Venezuela y Argentina. El Astor lo recibió su protagonista Tafillama (Antonio Bolivar Salvador): "Vengo de la selva amazónica colombiana. Agradezco el reconocimiento hacia nuestra cultura e identidad indígena”.

Y así pasó otro Festival. Una edición donde más de 2500 personas pudieron disfrutar gratis del cine en la playa, donde se incorporaron ocho nuevas salas, incluido el Paseo Aldrey y el Museo MAR; se rompió una vez más el récord de películas inscriptas, exhibidas y de asistencia de espectadores; se publicaron tres nuevos libros editados por el Festival; se dieron charlas, tributos, reconocimientos, seminarios y mesas redondas con críticos, teóricos y realizadores; en las que nos visitaron destacados artistas internacionales como Johnnie To, Arnaud Desplechin, Atom Egoyan, Kidlat Tahimik, Steve Oram, Trent Harris, Peter Sohn y Gustave Deutsch, entre otros.

La fiesta llegó a su fin, pero el arte cinematográfico no se detiene. Nos vemos en el 31.


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