Newsletter

35° FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE MAR DEL PLATA: UN REPASO DE LAS ACTIVIDADES ESPECIALES

Compartimos lo más destacado de una nueva jornada de Actividades Especiales, que conectaron al público con grandes y diversas voces sobre el pasado, el presente y el futuro del cine.

Ayer se llevó a cabo la mesa virtual ¡Está vivo! Nuevas perspectivas del cine de género, conformada por cinco mujeres que, desde distintos lugares, participan y potencian el buen presente del cine de terror y fantástico. La crítica y programadora española Desirée de Fez, la realizadora Laura Casabé, la productora Agustina Llambi Campbell, la crítica María Fernanda Mugica y la programadora, distribuidora y productora Rocío Rocha, entrevistadas por el programador Pablo Conde, disertaron sobre el lugar de la mujer en el cine de género de los últimos años, y sobre cómo a partir de una nueva mirada se replantean los temas y los elementos que configuran un nuevo panorama.


Abrió el juego Desirée de Fez, que recientemente editó su libro Reina del grito, en el que aborda de un lugar muy personal su relación con este tipo de cine, y señaló algunas cuestiones sobre este momento: “Estamos asistiendo a una nueva generación de cineastas de cine fantástico y terror. El click para pensar en eso me lo dio Karyn Kusama, directora de The Invitation, mientras la entrevistaba: me dijo que no se trata tanto de cómo contar las historias, sino de lo conscientes que somos las mujeres de los procesos por los que estamos pasando y de que reivindicamos la necesidad de narrar desde nuestra mirada. El contexto hace que nos sintamos más acompañadas. Hace diez años, una charla como esta hubiera sido una fantasía; estaría integrada por hombres y yo estaría sola en un rincón esperando a que me dejaran hablar. Es un momento fundamental para el nacimiento de nuevas voces”.
A continuación, Fernanda Mugica suscribió al lugar desde el que la mujer cuenta nuevas historias, y agregó: “Las mujeres estamos muy conectadas con el miedo. El mundo es muy amenazante para nosotras desde siempre. Es interesante cómo las mujeres que escriben y dirigen cine de terror hablan del miedo como un proceso emocional y no como un elemento para asustar al público, aunque usen los trucos clásicos para eso. Sus películas están más cercanas a una raíz emocional”.


Por su parte, Laura Casabe, directora de Los que vuelven (2019) –que formó parte de la Competencia Argentina de la pasada edición del Festival, donde se llevó dos Premios no Oficiales, y del reciente Festival de Sitges, en el que ganó el Premio a la Mejor Dirección de la sección Noves Visions–, reflexionó: “Lo que me interesa del cine es explorar los miedos colectivos que traen los contextos sociales. Me interesa más como lenguaje para poder hablar de otras cuestiones. Por ejemplo, poner en crisis la idea romantizada de la maternidad, que también es algo aterrador. Es como si estuviéramos exorcizando un demonio de muchos años, que fue el resultado de nuestra crianza atravesada por un pensamiento hegemónico”.


Agustina Llampbi Campbell, productora de La cordillera (2017) y de Muere, monstruo, muere, película que formó parte de la Competencia Internacional de Mar del Plata en 2018, contó su experiencia: “Como productora, me siento absolutamente par de los directores con los que trabajo. Y, si bien existe esa paridad, aún queda mucho camino por recorrer. Entiendo la producción como un rol creativo, y siento que las películas en las que participo son también ‘mi’ obra, y los elementos fantásticos que aparecen en estas películas son vehículos para otra cosa. Me resulta fascinante porque yo no vengo de esa tradición, pero al mismo tiempo tenemos en carpeta proyectos futuros de películas de mutantes, de zombies y de terror puro. Así que mi futuro va para ese lado”.


Rocío Rocha, programadora y fundadora de Tanu Distribución –y la más joven del panel–, contó su experiencia: “Miro todo tipo de cine de terror desde muy chica. Pero encontrarme con una película como The Babadook rompió con muchos esquemas; me di cuenta de que esa era la manera con la que me gustaría contar una historia. Empecé a ver el cine de terror de otra forma. Me doy cuenta de que ahora estoy viendo las películas que me hubiera gustado descubrir cuando estudiaba cine; son películas que ayudan a construir una mirada. En mi productora buscamos ese tipo de mirada”.


En la jornada de ayer, también se realizó la esperada Charla con Maestras, que tuvo como protagonista a la exquisita directora lusa Rita Azevedo Gomes, quien volvió a formar parte del Festival tras haber estrenado mundialmente La portuguesa (2018), uno de sus últimos trabajos, en la Competencia Internacional. Además, realizó junto a Pierre Léon y Jean Louis Schefer Danses macabres, squelettes et autres fantaisies, que formó parte de la Competencia Estados Alterados de la edición 2019. En esta oportunidad, en un diálogo con la Directora Artística del Festival, Cecilia Barrionuevo, dio detalles de su relación con el cine, en el pasado y el presente.
Sobre sus comienzos en el cine, rememoró: “Simplemente sucedió. A mí me gustaba el cine, obviamente, quería ver todas las películas y me impresionaban mucho. Fui a estudiar Bellas Artes, y después, en el período de la posrevolución, con la Escuela de Cine creamos un departamento para hacer videos para RTP. Me pusieron una cámara de video en la mano, y me sentí muy importante, sentí que lo que yo hacía tenía importancia”.
Enseguida, la realizadora nacida en Lisboa recordó uno de sus primeros films, Frágil como el mundo, un manifiesto sobre el amor de dos jóvenes, que la puso en el mapa como uno de las voces más importantes del cine portugués: “En el caso de Frágil como el mundo, entiendo que esa película existió cuando tenía que llegar. Hoy no la haría, era ese momento cuando tenía que hacerla. Las cosas no dependen de uno solo. Pero hay algo que siento que es verdad: tenemos que estar listos para recibir las cosas que suceden, y ahí está el papel que está expuesto, abierto, para tomar esas cosas”.


Además, reflexionó sobre cómo y desde qué lugar aparecen los temas para sus películas: “Cuando leo un libro y me motiva a hacer una película es porque son historias que yo no entiendo y me dan curiosidad. Como en La portuguesa: esa mujer era una curiosidad que busqué entender. En una época, había muchas cosas que ansiábamos y teníamos mucha prisa. Ahora, al hacer una película, pienso para qué la hago. Y es para salvarme. No sé para qué hice mi nueva película, por ejemplo, pero fui feliz”.


En el último encuentro de 25 años de Historias Breves. Hablan las/los directoras/es, fue el turno de los testimonios de Adrián Caetano, Jorge Gaggero y Pablo Ramos de evocar la primera entrega de la serie de cortometrajes, que representó la aparición de una nueva generación de cineastas y un nuevo paradigma del cine argentino, en una charla con la moderación del crítico Diego Lerer. Caetano se refirió al espíritu común en todos los cortometrajes de la edición de 1995, que “de alguna manera intentaban contar una historia cortita de manera clásica”. Posteriormente, Jorge Gaggero habló del impacto que tuvo esa primera camada de realizadores: “Había un montón de estudiantes, de gente, que en nosotros veía la posibilidad de hacer lo que amaban”, mientras que Pablo Ramos agregó: “De ahí salió algo que torció la historia del cine argentino. Esa multiplicidad de miradas fue una impronta muy fuerte que quedó”.


Integrantes de Revista de Cine y La vida útil intercambiaron impresiones sobre una cuestión que los últimos números de ambas revistas comparten: el estado actual del cine estadounidense. Lucas Granero, de La vida útil, abrió el debate señalando que “hay algo que las dos revistas comparten en su visión de ciertas películas del cine norteamericano contemporáneo, que es que damos un foco muy importante a cuán malo termina siendo de alguna forma, o cuán malo es su estado actual (...) Existe cierta idea de didactismo, de limpieza que tienen las películas norteamericanas actuales, que tiene mucho que ver con el contexto actual de ese país. El cine debió ponerse a tono con ese clima, y las películas comenzaron a volverse fenómenos un poco particulares”. Posteriormente, Nicolás Zukerfeld de Revista de Cine agregó que “el cine estuvo siempre entregado a las peripecias del contexto (...) El tema es qué se hace con ese contexto. El problema de esas películas no es tanto plegarse a ese contexto, sino que es plegarse como si allí no hubiera ningún tipo de problema, como si no fuera necesario hacerse ningún tipo de pregunta, sino más bien repetir zonas ya transitadas por el cine, más digeridas”. De la charla también fueron parte Ramiro Sonzini, Lautaro García Candela, Sergio Wolf y Malena Solarz.


Con un emotivo doble programa, el Festival desarrolló su homenaje al gran Fernando Pino Solanas, la figura fundamental de la cultura y la política de Argentina que nos dejó recientemente. En primer lugar, Victoria Solanas, Juan Solanas y Flexa Correa Lopes recordaron en Testimonios en la partida (con la moderación de Bebe Kamin) las circunstancias familiares e íntimas que rodearon y atravesaron las obras y eventos más conocidos en la vida de Pino Solanas, además del desarrollo del vínculo familiar a través del tiempo. Y más tarde fue el turno de sus amistades, colegas y otras figuras de la industria cinematográfica argentina e internacional: Javier Angulo (director del Festival de Valladolid, España), Pedro Armocida (director de la Mostra internazionale del Nuovo Cinema di Pesaro, Italia), Thierry Frémaux (delegado general del Festival de Cannes, Francia), Gian Luca Farinelli (director de la Cineteca de Bolonia, Italia), Félix “Chango” Monti (director de fotografía, Argentina), Carlos Macías (montajista, Argentina), Tristán Bauer (ministro de Cultura, Argentina) y Luis Puenzo (presidente del INCAA, Argentina) expresaron sus sentimientos y reconocimientos por Solanas. Un merecido homenaje que el Festival sumó a la exhibición de cuatro películas del director (La hora de los hornos - Parte 1: Neocolonialismo y violencia, El viaje, Sury Tangos. El exilio de Gardel) que están disponibles hasta mañana en la pantalla de Cine.Ar Play.


Debido al contexto de pandemia mundial, la 35° edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata está teniendo lugar de manera online, a través de sus plataformas. Sin embargo, gracias a la labor de los organismos de cultura de varias provincias en conjunto con la Subgerencia de Desarrollo Federal del INCAA, se ha podido concretar el desarrollo de Funciones Federales Presenciales. Se trata de proyecciones especiales al aire libre a lo largo y ancho del país, con ingreso gratuito y siguiendo los protocolos sanitarios correspondientes a cada jurisdicción, para continuar con el espíritu federal que caracteriza al Festival de Mar del Plata.


Así, el 21 de noviembre comenzaron dichas actividades presenciales en las provincias de Salta, y continúan desarrollándose en Jujuy, La Rioja, Chubut, Tierra del Fuego, San Luis, Tucumán y Misiones, a las que se sumarán dos proyecciones al aire libre en Parque Centenario, en la Ciudad de Buenos Aires, en coordinación con su Ministerio de Cultura (acción que significa el comienzo de un trabajo en conjunto entre las áreas BAFICI y BA Audiovisual del Ministerio de Cultura de la Ciudad y el INCAA). Los títulos que se proyectarán, y que forman parte de la programación del Festival, son Las siamesas, El país de las últimas cosas, Retiros (in)voluntarios, En la frontera, Edición ilimitada, Inmortal y Momentos.