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35° FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE MAR DEL PLATA: LO MÁS DESTACADO DE LAS ACTIVIDADES DEL DÍA 8

Compartimos lo más destacado de la última jornada de Actividades Especiales, en la que, entre otras cosas, se llevó a cabo la Charla con Maestros que tuvo al realizador italiano Roberto Minervini como protagonista.

Ayer se llevó a cabo la última de las Charlas con Maestros, que tuvo como invitado al director, productor y fotógrafo italiano Roberto Minervini, quien además es Jurado de la Competencia Internacional. Es uno de los artistas que mejor han retratado los márgenes de la sociedad de los Estados Unidos –país en el que reside–, en imágenes que pueden resumirse en dos palabras, como definió Cecilia Barrionuevo, directora del Festival: “compromiso y libertad”.


El diálogo se inició con la presentación formal por parte de Donatella Cannova, directora del Instituto Italiano de Cultura de Buenos Aires, quien definió el cine de Minervini como “el reflejo de la capacidad de una mirada, que puede ser al mismo tiempo cercana y alejada del objeto de su atención. Sus películas se inscriben en una línea de la gran escuela documental del cine italiano que hoy tiene a Roberto como uno de los representantes más interesantes”.
Enseguida, en un español muy claro, Roberto Minervini explicó de qué manera surgen las ideas para sus películas y cómo llega a plasmarlas: “Son relatos sobre lo que observo, que a veces no tienen un comienzo claro y no sé bien dónde acaban. Es parte de un movimiento constante, que refleja un poco mi voluntad de dar voz a comunidades a las cuales pertenezco, y también de buscar mi lugar en dichas comunidades. Siempre estoy en el limbo entre pertenecer y no pertenecer. Por eso suelo decir que no sé si soy un italiano reciclado o de segunda mano. Tengo un bagaje que hace que nunca esté cómodo con el lugar en el que me ubico, es como mi cine: algo constantemente dinámico”.


La filmografía de Minervini fue exhibida en distintas ediciones del Festival, en diferentes secciones, y entre sus películas se descubre un hilo conductor, una sensación de que se trasladan unas a otras: “Es verdad que hay un aspecto general de reciclaje, de permutación de los conceptos; existe algo circular, y eso es lo que hace que cada una las películas herede algo de la anterior. Es parte de mi propia experiencia: voy heredándome y apropiándome de gestos y palabras, de información de la vida misma, de la existencia de gente que me va transformando. Entonces mi permutación personal está vinculada a la de mis películas”.


Con respecto a la constante tensión que existe entre documental y ficción, el realizador italiano amplió: “Nunca me he planteado hacer documentales, pero tampoco hacer ficción. Tengo ideas preconcebidas, que pueden ser un personaje, una secuencia, un contexto o un concepto. Son ideas de ficción, en principio. Luego, voy buscando la traducción real de esas ideas en un material que ya existe para que esas ideas no queden presas de mis prejuicios, ideología o background cultural. Lo busco en gente y lugares, en un universo que me va guiando y luego algo va tomando forma; me muevo de un nivel a otro en esa búsqueda, casi como algo algorítmico. De hecho, yo estudié programación, así que funciono de esa forma: como un algoritmo. Al final, todo eso genera una montaña (siempre son montañas, nunca son colinas) de material, y a partir de ahí empieza la escritura de montaje con gente que colabora conmigo y me protege, que me acompaña a subir a esa montaña y obtener una forma más o menos definitiva”. 
Mirá la charla completa con Roberto Minervini aquí.


La charla panel Cine inmersivo - Las miradas del futuro, moderada por la directora Julia Tagger, fue un vistazo fascinante a las grandes e impactantes posibilidades con las que cuenta la animación inmersiva en su desarrollo. Nahomi Maki, cineasta, investigadora y docente de la Tokyo University of the Arts, describió su trayectoria desde sus comienzos en la animación tradicional hasta sus recientes trabajos con el full-dome, la realidad virtual y los medios inmersivos, particularmente en su cortometraje The Planet Cube, que ofrece una experiencia de exhibición única e imponente gracias a un domo vertical que reproduce imágenes en 8K, ubicado en una sala que incluye un suelo transparente. Posteriormente fue el turno de Bruna Berford, supervisora de animación XR, que en su presentación compartió algunos de los aprendizajes y experiencias más recientes de su carrera, trabajando con experiencias como Henry, del estudio Oculus Story; y Allumette y Arden’s Wake, de Penrose Studios. Berford describió las particularidades técnicas en la producción y reproducción de estas experiencias, que las distinguen de las producciones de animación tradicional.


Luego se llevó a cabo el encuentro Directoras/es en el cine independiente, que moderó la representante de BA Audiovisual Paula Zupnik, y que dio lugar a un interesante intercambio entre cinco grandes cineastas que surgieron en aquella gran renovación del cine nacional durante los años 90: Lisandro Alonso, Ana Katz, Diego Lerman, Celina Murga y Pablo Giorgelli. En la charla, las/los realizadoras/es reflexionaron sobre cómo el contexto que provocó la pandemia afectó sus proyectos actuales y métodos de trabajo, con Pablo Giorgelli describiendo las atípicas circunstancias de un rodaje en República Dominicana, y Celina Murga señalando que “el potencial de un proyecto, cuando uno le puede poner más tiempo y más cabeza, es infinito”.


Además, se abordaron las particularidades y conceptos del cine independiente, y cuáles son las mejores herramientas (además de los mayores desafíos) para las nuevas camadas de cineastas. Consultada sobre cuáles serían las películas que recomendaría a las personas jóvenes, Ana Katz prefirió recomendar “libros y naturaleza; me parece que son más importantes, porque las películas son como una circunstancia (...) pero la literatura nutre a un nivel increíble”. Lisandro Alonso, por su parte, habló de la importancia de debatir ideas colectivamente a la hora de hacer cine, aduciendo que “sacarse gente de encima no contribuye al trabajo en equipo que demanda el cine, como yo lo entiendo”. Por último, Diego Lerman recomendó la búsqueda de “una conexión auténtica, personal, con aquello que se quiere hacer. Cuando no está esa conexión, para mí no tiene ningún sentido”.