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3 preguntas a Alex Piperno

El director de Chico ventana también quisiera tener un submarino nos revela detalles sobre su película, que forma parte de la Competencia Latinoamericana.
3 preguntas a Alex Piperno

¿Por qué te interesó conectar distintos mundos y lugares transgrediendo el tiempo y el espacio?
No diría que es una transgresión. No creo que la película esté en contra de que alguien conciba los vínculos espaciales de otra forma. Simplemente funciona así acá. No hay portales, no hay viajes en el tiempo. Solo hay pasillos que conectan lugares cercanos y distantes a la vez, de una manera muy concreta. Y en esos grandes corredores reverbera el sonido de los pasos perdidos de unos personajes solitarios. Creo que la potencia imaginativa del cine tiene mucho que ver con su capacidad para construir eventos reveladores que no podrían ser traducidos al lenguaje verbal ni reducidos a un sentido común. El cine puede filmar milagros y devolverle al mundo su misterio y su aberrancia. Limitar al cine a ser una copia realista de la vida ordinaria me resulta una experiencia un poco frustrante.


Una de las protagonistas es Inés Bortagaray, famosa guionista de cine. ¿Cómo fue que la elegiste como actriz para un personaje principal de tu ópera prima?
Durante mucho tiempo busqué actrices argentinas y uruguayas, pero por algún motivo nunca me terminaba de convencer. Un día googleando “actrices uruguayas” apareció una foto vieja de Inés –una foto chiquita y de mala calidad– y automáticamente supe que era ella. Como no la conocía, la contacté a través de Lucila, su hermana. Tuvimos varios encuentros en los que conversamos sobre el guion, sobre las inseguridades y los deseos que los dos teníamos y los modos de encarar la actuación, y así fuimos entrando en confianza. Para mí es una actriz increíble. Tiene algo como de santa pagana, una fotogenia portadora de verdad. Y también el raro don de poder pensar como guionista desde la escena. Al ser Daniel e Inés actores no profesionales, registrar sus expresiones y movimientos desprovistos de intenciones formó parte del proceso creativo. La película es el encuentro entre dos inocencias, que son las inocencias de los personajes pero también la de los cuerpos de sus intérpretes.


Chico ventana… es una película difícil de etiquetar. ¿Qué películas y cineastas te inspiraron a la hora de escribir el guion y llevarlo a cabo?
Naturalmente a mí la película me resulta familiar y me cuesta entender cómo es vista desde afuera. Me pregunto también por qué sería deseable querer etiquetarla. Creo que en ese sentido la pregunta por las referencias tiene un doble filo. Pienso que al nombrarlas se genera algo así como la sensación de una certeza –o de un descubrimiento– que lleva al final de la conversación. Como si diciendo que me gusta tal o cual cineasta se respondiera alguna cosa secreta sobre la película. Puedo decirlo: me gusta Tsai Ming Liang, me gusta Robert Bresson, me gusta Apichatpong Weerasethakul. Lo que me gusta de ellos es que sus películas generan agujeros negros por donde ellas mismas caen –como si se tratara de un sencillo pase de magia– delante de nuestros ojos. Me parece que lo estimulante es precisamente querer sostener la pregunta: no saber responder. En todo caso ese espíritu sobrevuela la realización de esta película.