Noticias

3 preguntas a Martín Sappia

Conversamos con el director de Un cuerpo estalló en mil pedazos, película que integra la Competencia Argentina.
3 preguntas a Martín Sappia

¿Por qué te interesó contar la vida de Jorge Bonino?
Jorge Bonino es una figura dentro del ámbito artístico del que todos hemos escuchado hablar pero nadie sabe mucho bien quién fue o qué hizo. A partir de esa situación, la figura de Bonino tiene un aire de misterio y de mito que ha ido creciendo. Cuando me puse a ver quién era realmente, me di cuenta de que una de las cosas más interesantes en él es lo que su figura proyecta y no tanto lo que es, porque en realidad nadie parece saberlo. En ese sentido, trabajar sobre un personaje que no tiene una “historia oficial” que lo delimite es muy interesante para el cine. Me interesó mucho la idea de rastrearlo trabajando con las narraciones que su figura suscita. En esos relatos que iba obteniendo hay una riqueza e infinitas posibilidades cinematográficas. No busqué hacer una biografía; por un lado no me interesa, y por otro creo que eso es imposible. Para hacer la película busqué mucha información sobre Bonino, pero eso no significa que yo sepa quién realmente fue, y mucho menos es eso lo que la película se propone dilucidar.


¿Qué desafíos tiene hacer una película sobre una persona que no está?
Asumir que no hay sujeto y que no hay objeto, ya que sus espectáculos eran casi improvisaciones que no seguían ningún guion –y el archivo es casi nulo–, me llevó a tomar la decisión de no desafiar la idea del fantasma, sino más bien jugar con ella. Entrevisté a más de cincuenta personas. Pero el objetivo no era buscar una verdad enciclopédica. Nunca busqué ese tipo de verdad, sino que quería recopilar las construcciones de memoria de las personas con las que hablé. Muchas veces los relatos se contradijeron, y eso fue lo fascinante, ya que fue una base muy importante en la película y, de alguna manera, es lo que termina de construir al personaje. Los mejores textos que dan cuenta de Bonino son ficciones, son construcciones a partir de él. ¿Qué mejor que eso para hacer una película?


¿Por qué decidiste filmar en blanco y negro?
Una de las primeras ideas que surgieron al enfrentar el proyecto fue buscar los lugares, rastrear los espacios, las ciudades habitadas por Bonino. Tengo bastante fascinación por el concepto de errancia, y cuando me puse a investigar me encontré con un personaje errante. Desde que Bonino llega a Córdoba desde Villa María no para de andar. Casi no tiene lugar de residencia, y cuando los tiene casi no los usa. Habita la ciudad, la ciudad de sus amigos, las ciudades a donde lo lleva su espectáculo, pero no se detiene nunca. El viaje es algo constante en él. Necesitaba construir una cartografía del personaje casi tan irreal (o fascinante) como parece ser su vida. El blanco y negro le daba una unidad en la ciudad o en “el hábitat” de Bonino que no encontraba en el color. Tal vez haya sido por ignorancia mía, pero me pasaba que con el color encontraba significados y un tono que no me interesaban darle al relato.