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3 preguntas a Nicolás Pereda

Hablamos con el director de Fauna, participante de la Competencia Latinoamericana.
3 preguntas a Nicolás Pereda

¿Cuál fue el punto de partida para el desarrollo de Fauna?
Fauna partió de varios lugares diferentes. Quizás el impulso inicial fue el libro de Oswaldo Zavala titulado Los cárteles no existen, donde analiza, entre muchas otras cosas, la representación problemática de la narcocultura en el arte, la literatura y la cultura popular. Además, Lázaro Gabino, el actor principal de la mayoría de mis películas, escribió un pequeño panfleto sobre la ética del actor que complicó aún más mis ideas sobre la representación, y en particular la representación de la violencia en el México contemporáneo. Alrededor de 2010 Lázaro tuvo un papel súper pequeño en una película llamada El infierno (2010), donde básicamente aparecía, gritaba algunas líneas y lo decapitaban. Esa película ayudó a estandarizar la imagen del narco para las audiencias locales. Asimismo, Francisco Barreiro, el personaje que interpreta al novio actor, acababa de tener un papel en la serie Narcos: México, similar a su personaje en Fauna. Pero, reflexionando un poco, la película realmente comenzó como un pequeño drama familiar: dos hermanos viajando desde la ciudad para visitar a sus padres en el desierto.


¿Cómo fue el trabajo de plasmar una película para actores que habían interpretado pequeños papeles en películas de narcos, en un pueblo minero que había sido escenario de una película de narcos?
Traté de escribir un guion que combinara todos estos elementos, y luego encontré una manera de reflexionar sobre lo que estaba haciendo: creando personajes que fueran actores, y a partir de ahí investigar nociones de representación e interpretación. Aunque describir el proceso de esta manera lo hace sonar mucho más calculado de lo que fue. En realidad, esta película probablemente comenzó en otro lugar completamente distinto: la novela Fauna, del escritor uruguayo Mario Levrero. El libro tiene poco que ver con la película, pero trata de un investigador privado y dos hermanas gemelas llamadas Flora y Fauna. Toda la segunda parte de la película se inspiró en esa novela, aunque al final la película apenas se le parece.


¿Cómo fue filmar en el pueblo minero?
Es un pequeño pueblo minero que he visitado repetidamente durante los últimos cinco años. En la película no se ve la mina de la que hablan los personajes, pero hay una mina real allí. Durante el proceso de escritura, me enteré de que allí se había rodado la película El infierno. Una vez que situé Fauna allí, pensé en la relación entre la violencia y la explotación de los recursos naturales, algo que también comenta Zavala en su libro.