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Lo imperdible - Charlas con Maestros: Albert Serra

Lo imperdible - Charlas con Maestros: Albert Serra

Se llevó a cabo una nueva Charla con Maestros, esta vez el gran animador fue Albert Serra, una de las voces más originales y destacadas del cine catalán de todos los tiempos, dialogó con la directora del Festival, Cecilia Barrionuevo, en un encuentro en el que dio pistas sobre algunas características de su sistema de trabajo, sus gustos y su formación. Antes de comenzar, recordó su paso por el Festival años atrás, y afirmó que en Mar del Plata vivió “algunos de los días más divertidos de su vida”. Luego, comenzó a desglosar varios conceptos sobre cómo elige los temas que aborda en sus películas: “Un poco por casualidad: son ideas que vienen de lejos, nunca es por un interés personal profundo, no tengo obsesiones por ningún tema en particular. Pueden surgir a partir de la elección de una locación, o son fantasías, ideas que se cruzan en la mente. También influye mucho el casting: no hay ensayos con ellos, ninguno ha leído el guion de ninguna película –salvo Jean-Pierre Léaud–. La decisión de escoger un actor implica ya una fatalidad muy grande, en el sentido de que no creo en el trabajo progresivo con los actores, porque no tengo expectativas ni nada que decirles. Al contrario, lo que me gusta es ver lo que pasa sin ninguna preferencia. Existe un sentido estético y una premisa, pero con la aventura de embarcarse en algo bastante radical. Ni yo mismo sé qué estamos haciendo ni en qué dirección va. Lo que la película “dice” para el espectador es fruto de un azar absoluto”.

Serra describió las particularidades de su comportamiento en un rodaje: “El ojo humano y el ojo de la cámara ven cosas totalmente distintas, por eso no sirve de mucho mirar lo que está pasando ni intervenir demasiado. Para evitar reducir la complejidad que el ojo de la cámara propone, elijo dirigir a distancia. No suelo mirar o escuchar lo que pasa en el rodaje. Si elijo escuchar, me pongo de espaldas para no mirar; y si elijo mirar, lo hago a la distancia para no oír los diálogos. La cámara ve unas cosas que yo no puedo ver, y no me gusta interferir en eso”.

Luego de la instancia del rodaje, el proceso de hacer la película sigue en la sala de montaje, otro momento en el que Serra da cuenta de un sistema muy personal: “Miro todas las imágenes que tengo y selecciono lo que me gusta; voy a descubrir cosas que la cámara captó y que yo no pude ver: puede ser una imagen, una atmósfera, un color, algo que se dice, un gesto… Sigo mi instinto sin ningún tipo de guía. Luego con tres montadores se trabaja sobre lo que yo escogí. Lo que significa o expresa ese resultado es algo que nadie se plantea. Entonces, es un trabajo extraño, medio científico, creativo y fantasioso; no se piensa ni en personajes ni en tramas. Intento conservar la idea de performance y de arbitrariedad caótica”.

A la hora de hablar sobre la época de su formación o de señalar influencias, el director catalán sorprendió: “Nunca estudié nada de cine. Todo lo que sé lo he aprendido yo solo. Fue una especie de destilación de constantes que responden a patrones de mi carácter, o al aspecto lúdico que está en la esencia de todo lo que hacemos: trabajar sin ensayos, sin planos de referencia… Básicamente porque si hacemos todo eso es muy aburrido. Como nunca asistí a ningún rodaje, la única influencia que tuve es el análisis de las películas. Y en lecturas de Manny Farber encontré ideas muy avanzadas sobre el trabajo con actores y su interpretación, como la idea de que sean filmados sin darse cuenta, por ejemplo: habla de dispersión de la puesta en escena, comparando los films de Laurel y Hardy y contraponiéndolos a los de Buster Keaton. En esa ausencia de academicismo, y descubriendo lo que esta gente planteaba con mucha lucidez, establecí mi formación”.

Abajo se puede encontrar la charla completa, en su idioma original, mientras que desde este link se puede acceder a la versión traducida simultáneamente al inglés.