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Lo imperdible - Charlas con Maestros: Walter Hill

Lo imperdible - Charlas con Maestros: Walter Hill

“Todos saben que odio las entrevistas, odio que me pregunten sobre mis películas, pero estoy muy entusiasmado con esta charla para el Festival de Cine de Mar del Plata”. Así arrancó Walter Hill, uno de los directores más importantes del cine de acción, policial y de aventuras, en su esperada Charla con Maestros de ayer. Y su gesto adusto enseguida dio paso a una entrevista cálida comandada por el programador Pablo Conde, en la que el gran realizador norteamericano se explayó sobre diferentes temas a lo largo de una hora y media.

Comenzaron el diálogo rememorando la infancia y los primeros intereses artísticos del director: “Recuerdo que era un niño que se enfermaba mucho, me pescaba todo lo que andaba dando vueltas. Por eso iba a la escuela de forma intermitente, y al quedarme mucho en casa leía sin parar y escuchaba la radio. Los fines de semana íbamos con mi hermano al cine de barrio, que para mí era un templo de los dioses, una pantalla enorme donde la aventura y el romance se hacían presentes, algo más grande que la vida misma. Yo ya había desarrollado mis inclinaciones: no me gustaba la literatura, ni las películas hechas para niños. En retrospectiva, me doy cuenta de que era muy avanzado para mi edad, me sentía muy maduro”.

La posibilidad de ser parte del mundo del cine era un anhelo impensado. De un momento a otro, las cosas empezarían a darse casi de manera casual: “Llegué al mundo del cine como un foráneo. Era joven, tonto y no tenía un peso. La historia siempre suele ser así. Se dio por una serie de eventos accidentados… Me fue mal en el examen físico para entrar en el ejército. Entonces conseguí un trabajo en una biblioteca como investigador para una filmación que estaban haciendo sobre la Enciclopedia Británica; luego trabajé en la sala de correos de los estudios Universal. Después de un tiempo, se dieron cuenta que era demasiado soñador para estar en una sala de correos. Y me puse a escribir. Muchos se declaran a sí mismos escritores, pero uno no lo es hasta que no puede vivir de eso. Yo siempre supe que quería ser escritor”.

Uno de los atributos del cine de Walter Hill es la capacidad para presentar personajes y la importancia de contar una historia: “Alguien dijo alguna vez que la acción es el personaje. Algunos de nosotros intentamos incluir esto en la esencia de nuestro trabajo. Lo que desvela al cineasta es qué historias elige para contar. Mi mamá era religiosa, y hasta mis 15 años me mandó a la Iglesia y a catequesis los domingos. Me doy cuenta de que muchas de esas historias permanecieron en mí, y me hubiera gustado aprender más, aun cuando no soy un hombre muy religioso. Pero creo que las enseñanzas y las lecciones que pueden traer de esas historias son muy importantes”.

A la hora de señalar sus pasiones y las figuras que lo marcaron, como Akira Kurosawa y Luis Buñuel, se detuvo en las distintas maneras en que la obra de Jorge Luis Borges lo atravesó a lo largo de su vida: “Empecé a leerlo en los años 60, y vuelvo a él una y otra vez. Su genio literario es fundamental para la literatura moderna. Siento que no soy lo suficientemente inteligente para Borges, por eso sigo tratando de descifrarlo: siempre se encuentran capas y formas nuevas de interpretar sus cuentos. Uno de los conceptos más interesantes es aquel que dice que Borges “inventó internet”. Sin duda anticipó que iba a producirse un conocimiento disponible de manera universal y que finalmente todo sería un pasillo de espejos donde se abriera un camino a una verdad más elevada. Debo confesar que prefiero los cuentos que hablan de peleas con cuchillos y navajas en bares, pero sus exploraciones más personales son realmente muy emotivas. No solo es un honor para su país sino que es una figura mundial, un regalo para todos nosotros”.

Por supuesto, además de responder las preguntas del público, en la charla habló de sus películas más prominentes, su trabajo con héroes de acción como Sylvester Stallone, Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger, entre muchos otros, su pasión por el western, sus recientes y futuros proyectos, y varios tópicos más, siempre con su voz profunda, su sonrisa compradora y una evidente comodidad: una verdadera clase magistral, a la que se puede acceder con este link a la versión en idioma original o aquí abajo, con traducción simultánea al español.