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Competencia Argentina

3 preguntas a Nic Loreti

El director de Punto rojo da detalles sobre su película, que integra la Competencia Argentina.
3 preguntas a Nic Loreti



Hace unos años presentaste el corto Pinball y ahora lo transformaste en este largometraje. ¿Cuál fue la génesis para este mundo que desplegaste en ambas obras?

La génesis del proyecto Pinball fue el guion del largo Punto rojo, del que Pinball es una partecita, aunque con otro final que justifica el corto y su título. La génesis del guion original del largometraje fue un desafío que me planteé: escribir una peli lo más minimalista posible pero que mantenga la tensión y el humor todo el tiempo. Debido a la crisis económica busqué tener un guion posible, pero que funcionara a la vez: que pudiera filmar como quería, con los planos, la puesta y fotografía que necesitaba. También quise permitirme jugar, hacer un film lúdico y de mi propio universo, algo que desde hace muchísimos años que no hacía. Casi que desde Diablo, diría. Kryptonita tiene la impronta de Leo Oyola y otras cosas las coescribí. Acá el desafío fue también escribirla solo, aunque en un punto es una prima de Diablo y transcurre en ese universo.


Incursionaste en varios géneros a lo largo de tu filmografía, ¿en cuáles te sentís más cómodo?

Este es el que más me gusta, film noir con comedia negra. Es lo que mejor me sale y lo sé. Pero me muero de ganas de hacer terror puro y hacia allí voy. Haciendo Kryptonita me sentí supercómodo, pero el texto de Leo era tan sólido que sabía que iba a funcionar.


Afirmaste que Punto rojo tenía toques de cómic, momentos de Mad Max y western, e influencia de películas asiáticas de acción. ¿Cómo lograste manejar tantas referencias y aun así impregnarle tu estilo?

La verdad que meter muchos géneros en una licuadora a ver qué sale es lo que suelo hacer. En Kryptonita había influencias de Bringing Out the Dead, de Scorsese; planos tipo Snyder, Carpenter, Daniel Espinosa, Gillo Pontecorvo… Acá hay encuadres a la Leone o Peckinpah, mis héroes, pero también un look Mad Max del personaje de Demian, una onda Sin City en el momento de Castro, y una locura medio Misión imposible en la escena de Moro.