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Competencia Latinoamericana

3 preguntas a Nico Manzano

El director de Yo y las bestias da detalles sobre su película, que integra la Competencia Latinoamericana.
3 preguntas a Nico Manzano



La película tiene tintes melancólicos, cómicos, críticos y fantásticos en partes iguales. ¿Cómo la definirías?

Al escribir el guion, hubo un cambio de rumbo al momento de detallar las escenas, incluso a partir de confirmar a Jesús Nunes como protagonista. La primera escaleta de Yo y las bestias proyectaba una tonalidad más dramática que finalmente sirvió de armatoste para la historia, pero que en un acto de honestidad desmitificadora fue cediendo a una idea más nutritiva y variopinta. Curiosamente se volvió una historia más interesante cuando relajamos el tono y permitimos la entrada del contraste de estos tintes que mencionas. Para mí era importante también deconstruir esa idea abstracta del rockstar, que ya es un poco obsoleta, pero –aunque suene paradójico– usar eso a favor para jugar con cierto remanente psicológico en el personaje. Andrés en apariencia no se asemeja al cliché que conocemos, pero está movilizado por un gran ego que nos resultó divertido poner a prueba.


Los seres enmascarados son hipnóticos. ¿Cómo surgió la idea de incluirlos y cómo diseñaron su estética?

Su presencia venía ya muy atada a la idea de un sonido. Para dar un poco de contexto, la música de la película existía ya antes del film y pertenecía a una serie de composiciones que venía trabajando con Nika Elia (Sexy Bicycle), uno de los compositores de la banda sonora. La voz de las bestias son vocalizaciones con una serie de efectos; ya era un recurso que usábamos mucho, y permite la entrada de un personaje más abstracto y desprovisto de lírica. Visualmente, tratamos de que fuesen alegóricas a los elementos sonoros de las canciones: el sol y la brisa. Por eso la elección del color amarillo y de una tela que reaccionase elegantemente al movimiento. Las inspiraciones para el diseño fueron variadas: Obatalá (Orisha de la sabiduría), vestidos de la marca Muku y diseñadores contemporáneos como Muriel Nisse o Damselfrau. Pienso que Lucía Dao (vestuario) logró también otorgarle un valor psicológico a la indumentaria del resto de personajes, un estado de ánimo que también dialoga.


Es tu primer largometraje después de dirigir videoclips. ¿Cuándo sentiste ganas de hacer cine y cómo fue el desafío de pasar de un formato a otro?

Yo vengo de la música. A los 18 años, Boom Boom Clan (banda venezolana de trip hop) vio mi trabajo fotográfico y me ofreció hacerle las visuales para un concierto en la UCV junto a Nuuro (ahora conocida como Arca, cantante y productora de Björk). La música en ese momento era mi prioridad, así que aproveché la oportunidad de aproximarme por la puerta de atrás. Terminé agarrándole tanto el gusto que de ahí no paré de hacer videoclips. Después de estudiar cine, la idea de hacer un largometraje estaba presente, aunque ninguno de los guiones que había escrito me terminaba de dar la corazonada. Un esfuerzo de esta magnitud no puedes iniciarlo sin estar convencido, por más ganas que tengas de debutar. El real desafío fue producir la película junto a Alan Ohep y todo el equipo durante la época de protestas. En Venezuela la situación había cambiado mucho: ya el dinero en efectivo estaba en desuso y los presupuestos de nuestros proveedores eran válidos solamente por 24 horas debido a la inflación.